El Congreso Europeo de Percepción Visual reúne en A Coruña a 800 expertos internacionales Una composición dinámica de Arthur Shapiro y Jospin Charles obtiene el primer premio
23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Y SIN EMBARGO, SE MUEVEN . «Líneas, formas y sombras» es el título de la composición tridimensional de Norman D. Cook, de Japón. Son cubos fijos, pero dan la sensación de moverse al ritmo del espectador. LETRAS QUE BAILAN . Con la sigla del Congreso Europeo de Percepción Visual (ECVP), el japonés Akiyoshi Kitaoka crea la ilusión de una onda en movimiento con letras fijas. NI BLANCO, NI NEGRO . El fondo confunde, pero los bailarines de arriba y abajo son del mismo tono. Es de B. Anderson y J. Winawer, de Australia y EE.UU. «DESILUSIÓN SINUSOIDAL» . Son cuadrados perfectos y, si se fija la vista, parece que en cada uno de los vértices hay un punto gris. Sin embargo, estos puntos desaparecen cuando se intentan observar uno por uno. Es obra de Janos Geier, de Hungría. ?o puede uno fiarse ni de lo que ve con sus propios ojos. Lo saben los 800 expertos reunidos en el Palexco de A Coruña. Neurólogos, biólogos, artistas, físicos, ingenieros... investigadores de 45 países y los cinco continentes participan hasta el viernes en el Congreso Europeo de Percepción Visual para profundizar en el complejo proceso de decodificación que se pone en marcha cada vez que abrimos los ojos. El encuentro se abrió el lunes con la ponencia del Nobel de Medicina David Hubel, padre de esta nueva vía, y ayer prosiguió con el concurso para elegir la mejor ilusión óptica del año. Se presentaron 74 inéditas o no publicadas antes del 2004 y se seleccionaron una decena que, hasta el día 31, se pueden ver en la Casa de las Ciencias. Ayer por la noche, sus autores -de Japón, Israel, Holanda, Serbia, EE. UU., Alemania, Hungría, Reino Unido y Australia- presentaron sus pruebas de que el ojo nos engaña. Después, los congresistas votaron y eligieron la composición dinámica de Shapiro y Charles como la mejor ilusión óptica del año: dos círculos iguales que parecen parpadear al cambiarles el fondo. El segundo premio fue para Mather por un bulevar sobre el que se crea la ilusión de caminar y el tercero para Toporovic por un arco esquivo. El cerebro, ese ordenador central, tiene formas particulares de interpretar lo que ve, y las ilusiones sirven a la neurociencia en su empeño por comprender el mecanismo de la mirada. Fenómenos en los que lo que se percibe no es lo real «pueden ayudarnos a entender cómo funciona el cerebro, porque para llegar a una aplicación práctica antes tenemos que saber qué es lo que pasa en nuestra cabeza cuando vemos algo», explica la coruñesa Susana Martínez-Conde, presidenta del comité ejecutivo del congreso y neurobióloga en Arizona.