SI FUERON en torno a cuatrocientos periodistas los que asistieron en directo el estreno televisivo de Diego Maradona El Pelusa, será por algo. Por morbo, seguro, porque Maradona es el prototipo de ángel caído al que la fama deslizó por la pendiente de la droga, derribando su mito hasta extremos patéticos. Hasta el mítico Pelé se lo reprochó con dureza. Obeso y fofo, faltón y lamentable, el ex-futbolista argentino era carnaza preferida para los parásitos del corazón. Sus sucesivas curas terapéuticas con amplias estancias en Cuba, se mostraban inútiles. Una piltrafa humana que en su país, e inexplicablemente, es casi una religión. Y en esto que llega la tele y el Canal 13, con amplia implantación en Buenos Aires y su periferia, le propone a Dieguito un espacio propio La noche del 10 , en honor al número que vestía en su camiseta. Con un aspecto que nadie adelantaría un año atrás, Maradona se agarró al micro con estilo muy próximo al de un telepredicador. El actor Ricardo Darín, el ex-futbolista Battistuta y la tenista Sabatini, fueron algunos de sus primeros invitados. Pero sobre todo se llevó a Pelé y firmaron las paces. Bonito, si. Casi tres millones de espectadores, un 29,6 de share , ganando incluso a la competidora Telefe, líder en Argentina. Fantástico. Resultará que aquello que la terapia no logró, la tele lo solucionará. Cosas veredes, Sancho.