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30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ADIÓS a la séptima temporada de Versión española, que Cayetana Guillén Cuervo presenta en La 2. Se despide hoy con una entrega de premios a los mejores cortos en lengua castellana y la mejor película española. Por votación popular. Que se apoye al cortometraje siempre es una buena noticia y que los emitan también. Son el pariente pobre de una industria que les da la espalda, quizá porque hay mucho cegato y mucho cateto al frente del negocio audiovisual. En todo caso que Versión española, y en consecuencia TVE entregue esta noche premios por valor de 42.000 euros, es nota a destacar. La calidad suele resultar de notable para arriba. Llama la atención que los telespectadores rediman a Almodóvar y a su cuestionada película, La mala educación, ganadora del premio principal. Como ya es habitual, el público español no acaba de encariñarse con el cine del manchego, llevando a este a poses victimistas que acrecientan más esa sensación de divorcio. Gracias al espacio de Cayetana, docenas de películas españolas salen del olvido pese a su producción reciente y la conclusión es que aquí se hace mejor cine de lo que reflejan las pantallas, vedadas al producto propio a causa del rodillo de Hollywood. El premio a Almodóvar le compensa de otro rodillo, el de Amenábar y Mar adentro. La decisión es justa y el espacio sale reforzado.