Crónica | Madredeus en Ourense El grupo portugués presentó los temas de su último trabajo dedicado a las antiguas embarcaciones que recorrían el río
09 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Madredeus siempre consideró a las representaciones en vivo su trabajo más importante. El grupo existe para cultivar la supervivencia de la música en directo», dijo Pedro Ayres, de Madredeus, horas antes de ofrecer el único concierto que el grupo portugués tiene previsto en Galicia y que pudieron disfrutar ayer más de medio millar de personas en el auditorio de Ourense. Utilizando sus mejores armas -la reivindicación de la música clásica y la suavidad y calidez de la voz de Teresa Salgueiro- ofrecieron un total de 23 temas dentro del concierto denominado Un amor infinito, con la presentación de su último trabajo Faluas do Tejo . Un claro homenaje a la ciudad de Lisboa y a las antiguas embarcaciones (falúas) que navegaron por el Tajo hasta los años 70. Una canción da título al nuevo trabajo. Y aunque Madredeus no quiere encasillar su música en el fado o la bossa nova -reivindicando siempre la calidad vocal de Tereixa Salguerio como calificativo de sus melodías-, sí ha utilizado el estilo portugués por excelencia para Faluas do Tejo . «A través del fado uno habla de su niñez, de su infancia. Nosotros hicimos una canción, como un fado, hablando de mi niñez, Allí (en las falúas) se celebraban eventos sociales y fiestas populares muy grandes, que todavía recuerdo», destacó Ayres. Si el grupo y sus composiciones nacieron hace 19 años utilizando como eje principal de inspiración la voz y el sentir de Teresa Salgueiro, Madredeus ha evolucionado. Ahora, según indica Pedro Ayres, su inspiración nace de sus experiencias y vivencias -con el público, en sus viajes, etcétera- y aprovecha la calidad de la vocalista para trasmitirlas. El concierto de Madredeus en Ourense, como viene siendo habitual en ellos, escondió bajo una apariencia simple y sencilla, un mensaje poético diverso en el que tuvieron cabida grandes y variados contenidos. El público ourensano disfrutó y se emocionó con cada una de las composiciones, demostrando que el lenguaje no tiene fronteras cuando a través de la melodía se trasmite poesía, sentimientos y «saudade».