Funcionó el efecto de arrastre

La Voz E.C. | MADRID

TELEVISIÓN

El investigador y catedrático de Información Audiovisual de la Universidad Autónoma de Bardelona Román Gubern asegura que el efecto contagio entre televisiones es un fenómeno muy estudiado y tiene un nombre técnico en inglés, agenda setting . «Los medios se sienten obligados a ocuparse de lo que hablan sus competidores, con un efecto de arrastre, sobre todo si quien da la noticia, como ha sido en el caso del embarazo, es la cadena pública», explica a La Voz el autor de Patologías de la imagen (Anagrama), entre otros muchos libros. «A mí como ciudadano el tratamiento me parece excesivo, es un rollo macabeo», afirma y recuerda que ya escribió en su día dos artículos en los que criticaba que la televisión pública hubiera dedicado 24 horas seguidas al fallecimiento de Juan Pablo II. «No se respetaron los derechos constitucionales de los ciudadanos no católicos de un Estado que es aconfesional», afirma. Para Mariano Cebrián, catedrático de Información Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, el anuncio del embarazo es un «tema de gran envergadura, sobre todo por su vertiente política y el debate sobre la modificación de la Constitución que conlleva». Pero ha detectado una deriva en algunos casos hacia el cotilleo y el periodismo amarillo. El autor de La información en televisión: obsesión mercantil y política (Gedisa) considera, sin embargo, que la búsqueda obsesiva de la audiencia lleva a los informativos cada vez más a ocuparse excesivamente de ciertos temas de gran impacto social, ignorando otros. «Las televisiones tratan de dar gratificación a la audiencia», asegura, lo que explica que ciertas noticias se conviertan en casi el único argumento informativo durante días. «Esta obsesión por la audiencia y por concentrase en un solo tema va en detrimento de ciertos principios del periodismo, como son atender al interés general y dar una visión compleja y plural de la realidad», concluye Cebrián.