El cine llega al Polo Sur

Agustín Bottinelli CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

TELEVISIÓN

A.B.

Una base científica argentina en la Antártida funciona desde hace unas semanas como sala de proyecciones para los miembros de instalaciones de otros siete países

02 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El cine ha llegado al Polo Sur. Desde hace unas semanas, allá donde el mundo se vuelve blanco y áspero de viento, donde la presencia del hombre es una aventura, donde la inmensidad es cierta, ya funciona una sala. Se encuentra en la Antártida argentina, en la base científica Jubany, cuenta con la más moderna tecnología y tiene capacidad para 58 espectadores. La base Jubany está en la caleta Potter de la Bahía Guardia Nacional, en la isla 25 de Mayo, en el archipiélago Shetlan del Sur, a 62 grados 14 minutos latitud sur y a 58 grados 40 minutos longitud oeste. Muy cerca de ella, separadas por la morena de un glaciar, se encuentran las bases Frei (Chile), Great Wall (China), Artigas (Uruguay), Bellingshausen (Rusia), King Sejong (Corea), Arctowski (Polonia) y Ferraz (Brasil). Jubany tiene un laboratorio compartido entre Argentina y Alemania, que desde 1994 se dedica a estudios científicos, particularmente relacionados con la biología marina y la geología. La dotación permanente de la base es de 14 personas. Con la proyección de Luna de Avellaneda, la película dirigida por el argentino Juan José Campanella, el mismo que dirigió El padre de la novia , quedó inaugurada la primera sala cinematográfica en territorio antártico. Desde el puerto argentino de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, partió para la ocasión una avanzada cultural conjunta emprendida por la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Llegar a la base antártica Jubany resultó ser un singular desafío para una comitiva de sesenta personas integrada por artistas, autoridades y medios de prensa y que tuvo que realizar una travesía de dos días y medio. Una vez allí procedieron a inaugurar el Espacio INCAA/ Sala Bicentenario Latitud 90 . El gran día había llegado, las comunicaciones de radio habían advertido a los miembros de las otras bases de la noticia: «Ya hay cine en Jubany». Como si de un increíble descubrimiento se tratase, científicos de varias nacionalidades, como los coreanos de la base King Sejong, se acercaron para ver una película en casetllano de la que seguramente no entenderían casi nada. Pero eso no era lo realmente importante de la ocasión. Ahora, allí, en medio de aquella geografía tan hostil, había un motivo más para reunirse, para compartir una película.