INTERFERENCIAS | O |
16 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.TIEMPOS aquellos cuando la televisión pública ejercía de filmoteca ante la audiencia, fuera cinéfila, bibliófila, melómana o gastrónoma... Ya no es lo mismo porque varió el consumo, el share es cicatero con el cine y encima las multinacionales cobran demasiado. Por eso las generalistas pasan bastante de cine. Con la oferta en los canales de pago, en apariencia el mercado está copado. Sólo en apariencia porque al mediar taquilla, son millones quienes todavía se resisten al codificador. En fin, un desbarajuste que requiere cambiar el chip en los programadores para recuperar a la tele como filmoteca. Ayer, La Primera, La 2, Antena 3 y Tele 5, emitieron 12 títulos. Hoy 9. Entre mañana y el viernes, apenas 7. De ellos, el 90% habrán sido norteamericanos y apenas media docena habrán valido la pena. El teléfilo también es animal de costumbres. Argumentar que las películas son caras, vale con las norteamericanas (y encima en su mayoría indigestas). Hay miles de películas españolas y de terceros países que aguardan emisión a muy bajo coste. Pero lo impide la obsesión por el share . Las nuevas generaciones ignoran a Chaplin o Keaton, Griffith o Eisenstein, Kurosawa o Renoir, Ford o Capra, Fellini o Truffaut, Fassbinder o Malle, Penn o Lumet. De las privadas nada esperemos porque la ignorancia cinéfila se instala en sus propios responsables, pero pidamos a la pública mayor valentía.