Creatividad a pleno pulmón

TELEVISIÓN

Los artistas brasileños Adriano y Fernando Guimaraes estrenaron en el Marco de Vigo sus performances presentadas como reflexiones sobre las relaciones de poder

25 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La delgada línea transparente que separa el arte con la tomadura de pelo enseña su trazo más fino cuando se trata de la performance, esa intervención creativa y casi siempre, perecedera (afortunadamente, no somos Job), con la que muchos artistas dan rienda suelta a su imaginación y se/nos evitan, visitas al psiquiatra. El Museo de Arte Contemporáneo de Vigo acogió ayer y repetirá hoy ( a las 20 y 21.30 horas) una performance en cuatro partes de los brasileños Adriano y Fernando Guimarães, participantes a su vez en la exposición 20 Desarreglos: panorama da arte brasileira , que ocupa actualmente la planta baja del Marco. La grabación en vídeo de dos de las piezas ( Respiração+ y Respiração- , realizadas en el 2003 en el Museu de Arte Moderna de São Paulo) se exhiben en una de las salas. Y son precisamente estas dos performances, las últimas de la serie dividida en cuatro movimientos, las que generan en el espectador más desasosiego. Quien se obceque con la idea fija del arte como representación inerte de objetos limitados por un marco, sentirá esa ominosa sensación de «quién es aquí el imbecil ¿ellos o yo?», contemplando las invenciones de los hermanos brasileños. Los Guimarães (1968 y 1962) que viven y trabajan en la ciudad donde nacieron, Brasilia, llevan más de una semana en Vigo preparando su trabajo, y para llevarlo a cabo se han traído de su país a los actores-atletas que se han entrenado a fondo para sufrir. Lo que los creadores argumentan como «una reflexión sobre las relaciones de poder» se acerca realmente a la idea que consiste, por ejemplo, en que un actor se desnuda, se mete dentro de una caja transparente, se cierra, y el espectador asiste al espectáculo que consiste en ver cómo el habitáculo se llena de vaho y se vacía de aire y cuánto aguanta el tipo antes de «pedir papas». La representación que cierra el espectáculo es también una asfixiante puesta en escena con dos actores -vestidos esta vez- que dentro de sendas peceras se sumergen una y otra vez hasta la extenuación. El mínimo tiempo que tienen para respirar, tienen que usarlo también para recitar definiciones relacionadas con el funcionamiento del sistema respiratorio. Los artistas recrean a propósito situaciones absurdas, al borde de la tortura, que provoca en el que mira una reacción que puede ir desde la perplejidad a la indignación. El lienzo de los Guimaraes es el cuerpo «como forma de percepción de nós mesmos e da sociedade dos nosos días», explican. Si el arte contemporáneo es una volatil exhibición con la función de provocar sensaciones (no necesariamente agradables), las performances que se han estrenado para toda España en el Marco son obra maestra o son una chorrada. Como usted quiera.