Entrevista | Alfredo Urdaci Asegura que le ha dolido el silencio de la profesión en su cese, sostiene que el PP se equivocó tras el 11-M y reconoce que lo de «ce ce o o» fue un acto de rebeldía
26 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Alfredo Urdaci reconoce que le hubiera gustado seguir trabajando en TVE a pesar del cambio de Gobierno, «sobre todo -dice- porque creía que el sectarismo se había acabado», pero hace dos semanas pidió una excedencia tras comprobar que su situación en pasillo iba para largo. Acaba de publicar Días de ruido y furia, un libro en el que pretende ejercer su derecho de réplica, y prepara otro sobre los cónclaves de Roma. -Llevaba veinte años en medios públicos y sé lo que ocurre en estos casos. He visto antes llegar a nuevos equipos, pero creo que, a diferencia de lo que ocurrió con mis antecesores, conmigo se han cebado, ha habido algo personal, quizás porque el ambiente social está ahora mucho más crispado y polarizado que antes, como por desgracia se vio el otro día en la manifestación en la que agredieron a Bono. Yo admito la crítica profesional, pero me cuesta aceptar el insulto, la descalificación personal. -A mí me ha dolido más el silencio de la profesión que las puyas de los políticos. No entiendo que haya dos varas de medir, que la Asociación de la Prensa salga a defender a la Ser cuando un ex presidente de Gobierno la ataca -que me parece bien que la defienda- pero en cambio no diga nada en casos como el mío o cuando todo el equipo de la COPE se queda fuera de un avión en el que viajaba Moratinos sin explicación. -Hablaba antes del clima de crispación. ¿Y lo de «ce ce oo» al leer la sentencia contra TVE por la huelga del 20 J no contribuyó a crispar más el ambiente? -Sin duda, fue un error y lo asumo personalmente. Fue un acto de rebeldía. Era una respuesta al acoso al que estuve sometido aquellos meses, pero se interpretó como una ofensa. Aún así, no entiendo que Cafarell haya retirado los recursos. TVE debe ser la única persona jurídica sin derecho a una segunda instancia judicial. -Respecto al «Prestige» mantiene que TVE hizo una información correcta, pero admite que se fiaron en exceso de la posición del Gobierno hablando de manchas alejándose de la costa. ¿No es incongruente? -Creo que nos faltaron reflejos con el Prestige . Nos debimos volcar más la primera semana, y eso lo reconozco, pero no creo que sea incongruente defender la cobertura que se hizo después, sobre todo porque se han dicho muchas mentiras, como que prohibimos que se hablara de marea negra. He visionado todas las cintas y en todas se habla de marea negra. No hubo ninguna instrucción a los profesionales que cubrieron la catástrofe, hicieron su trabajo con libertad y algunos, como Joan Marcet, que venía de Cataluña, al marcharse me agradecieron haber trabajado con tanta independencia. -Usted asegura que los que protestaban durante su conexión en directo desde Muxía gritando «Televisión manipulación» no eran gallegos, sino manifestantes del Plan Hidrológico. ¿Cree que la sociedad gallega vio bien el tratamiento de la catástrofe? -Eso es difícil de medir, pero llevo siete años veraneando en Galicia y me siento bien recibido. -En su evaluación de lo ocurrido entre el 11 y el 14 de marzo dice que Rajoy cometió un error al comparecer la jornada de reflexión. A toro pasado, ¿a qué achaca la derrota del PP? -El atentado hizo aflorar una corriente de opinión que venía de antes, de temas como la guerra o el propio Prestig e, y a eso se unió una pésima política comunicativa sobre lo sucedido. Cuando uno afirma que es ETA tan tajantemente como lo hizo Acebes después es difícil dar marcha atrás. -Dígame qué le pasaba por la cabeza cuando leyó el 14-M la victoria socialista. -Una frase de Churchill: «A lo inevitable, entusiasmo». En realidad fue adelantar mi marcha, prevista para julio. Dimos la noticia a las ocho, con los sondeos, cuando otros aún no lo veían claro. Se hizo un buen trabajo. -Cuéntenos algo de Letizia Ortiz que no sepamos. -Tiene un gran corazón y lo hará bien, pero estoy seguro de que siempre echará de menos el periodismo. El día del terremoto de Irán me envió un mensaje diciendo que había soñado que la mandaba a cubrirlo.