INTERFERENCIAS | O |

31 oct 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTAMOS en vísperas y al rojo. Mañana se despejará la incógnita y el mundo respirará según... La noche temática dedicó su bloque a las elecciones norteamericanas con su esquema habitual. Una película y un par de documentales. Uno de ellos, El credo americano , nos ofreció unos minutos interesantes en base a la contundente simpleza de sus argumentos. Un historiador cinematográfico advertía sobre lo diferente que es la historia de su país a la otra historia, la de los mitos a través del cine, sobre todo del western y la conquista del Oeste, cuando los indios eran los «malos». Se barajó un argumento de aplastante contundencia cuya traducción sería más o menos así: pacificado Estados Unidos, ahora el nuevo espacio de conquista son los países que acogen a terroristas, los nuevos «indios», llámense afganos, iraquíes, palestinos o militantes de Al Qaeda, con Bin Laden (y antes Sadam) reconvertidos al Sitting Bull, Jerónimo o Cochise de turno. Como antaño John Wayne en Río Bravo , héroe solitario contra los malvados, ahora es Bush, el sheriff de turno. El documental mostraba también a varios de esos que se llaman patriotas, enseñando tiro a niños y adolescentes. Una cría disparaba un colt, mientras su orgulloso monitor, ataviado estilo Fart West de toque hortera que es fácil imaginar, argumentaba que así podrá defenderse de su hipotético violador... Uf.