¿Será el fin de la telebasura?

TELEVISIÓN

Análisis | Debate nacional sobre la programación Gobierno y responsables de las cadenas generalistas intentarán llegar a un acuerdo para regular los contenidos que aparecen en la pequeña pantalla

23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Es posible elimiminar la telebasura? El Gobierno cree que sí y, especialmente proteger a la población infantil de programas poco adecuados para su desarrollo. Sin embargo, sentar unas bases para que las cadenas generalistas, tanto públicas como privadas, regulen sus contenidos no será fácil. El Gobierno dice que no quiere censurar contenidos, sino que que busca llegar a la prevención mediante el consenso. El martes, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se reunirá con los responsables de las cadenas para encontrar el ansiado consenso. Será sólo un paso, pero puede que el primero para el fin de la telebasura. ¿Qué nos estamos jugando estos días? Que la televisión dé un giro en cuanto al tipo de programas. No es algo que vaya a ocurrir de la noche a la mañana, obviamente, pero en manos del Gobierno está utilizar la televisión pública para cambiar la tendencia predominante en los últimos años. Ésta era, en líneas generales, crear productos de consumo fácil y rápido sin esperar que tengan calidad. Según este razonamiento, quien quiera una buena televisión, tendría que pagarla. 2 ¿Se está consiguiendo? Sí, en tanto el giro que está dando la parrilla de la televisión pública es importante, y eso que no han tenido un presupuesto completo para acometer reformas. Ahora hay ópera y música clásica, un espacio de debate, uno de entrevistas en profundidad, otro sobre sexo y el martes se estrena una revista nocturna, algo que tanta falta hacía en el panorama televisivo nacional. Sobre todo, se están quitando de la parrilla programas casposos que en La Primera eran más habituales que los basura . Además, el ejemplo parece que puede cundir y el mismo viernes la televisión pública gallega decidió retirar una telenovela de la franja de protección de la infancia. 3 Y las privadas, ¿qué van a hacer? El martes se entrevistan con el Gobierno, pero lo más lógico es que no tomen decisiones de momento. Hay que concederles a las privadas mucho más tiempo, porque son empresas que tienen la obligación de dar beneficios y si por las tardes de la semana los dibujos sólo tienen un 7% de share, nadie puede exigirles que los programen. Otra cosa es que el público, ante los gritos de dos caraduras y una entrevista con un premio nobel, prefiera lo segundo. Si es así, al final a las televisiones privadas no les quedará más remedio que entrevistar también a los premios Nobel. ¿Por qué ahora todo el revuelo Los problemas con una televisión donde la vulgaridad campa por sus respetos ya se vislumbraron al final de la época Aznar, y Zapatero repitió hasta la saciedad en su programa electoral que entre sus prioridades estaba renovar la situación de la televisión. No es de extrañar entonces esta polémica, si bien es cierto que culpar de todo a los programadores sin asumir nuestra responsabilidad como público que elige los espacios es una hipocresía. También es cierto que hay quien apunta a intereses económicos para avivar el conflicto, ya que no se descarta contar con dos nuevas televisiones privadas y eso es un caramelo para cualquier gigante de la comunicación, que venga a «salvar» a la población de la telebasura. ¿Qué se puede hacer? El público es realmente quién tiene la llave en esta historia. Si uno ve Gran Hermano, pero no sigue las peleas y tirones de pelos de los concursantes en los espacios de la tarde y la noche, tal vez GH siga programado, pero sin llegar a indigestarnos. Si, en cambio, asumimos que nos gusta Coto Matamoros, Nuria Bermúdez o Kiko, lo mejor que podemos hacer es disfrutarlos. ¿Y si todo falla? Dicen los expertos que la gente tiene los políticos y la tele que se merece. También hay quien asegura que en épocas de decadencia las sociedades tienden a la frivolidad y al culto al cuerpo.