Leonard Cohen vuelve sobre sí

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta REDACCIÓN

TELEVISIÓN

JOSÉ HUESCA

Varios años de silencio del cantautor canadiense han servido para madurar «Dear Heather», álbum con el que regresa el Cohen que no canta, habla en verso con música.

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Su voz suena a varón con un mal despertar. Ronca. Atragantada. Áspera. Sus letras son pura poesía. Sugerente. Tierna. Enigmática. Su música es un interrogante, un estilo en el que se mezclan desde tonos de jazz hasta solos de piano o ritmos de vals (inolvidable en Take this waltz , cumbre del álbum I'm your man , en 1988). Su nombre es Leonard Cohen, grande entre los grandes de la música de autor contemporánea, canadiense. Pero su inestimable creatividad ha ido llegando con cuentagotas. Tan despacio que en en doce años sólo ha sacado al mercado tres álbumes con canciones inéditas. Ahora desafía a quienes creen que aquella voz que empezó carrera en los sesenta ya no tiene nada nuevo que aportar. Que su estilo, esa mirada perdida frente al público, sin pestañear, sin apenas entonación, casi un rezo, declamando una poesía, ya no tiene nada nuevo que enseñar. Siempre volviendo sobre sus pasos, fiel a sí, este mes de octubre -en Europa el día 25, antes que en América- Leonard Cophen saca a la venta Dear Heather (Querida Heather) . Son doce canciones de estudio en un álbum que cierra en directo una décimo tercera, Tennesse Waltz , particular versión del himno oficial de ese estado norteamericano. Homenaje también a la mujer, el disco permite oír a un compositor más maduro y ver a un hombre ya avejentado con sus 70 años recién cumplidos. Una hora en verso son menos de cincuenta minutos que traslucen la poesía de un autor influenciado, entre otros, por Lorca. En ese tiempo, menos de una hora, Cohen explora letras del extravagante y maldito Lord Byron - Go no more a-roving - y de Frank Scott, un intelectual canadiense. También basa sus letras en sones tradicionales de Québec, como en The Faith ( La fe ), aunque en este trabajo no hay reminiscencias de la influencia gala que pervive en Canadá. Con el sigilo y el escaso tropempeteo que acompaña a sus giras, se desconoce aún si con Dear Heather Cohen vendrá en vivo en España.