EL TELEDIARIO 2 del domingo ya anticipó imágenes de los ensayos del nuevo equipo de los Telediarios. Por lo visto ayer, no habrá un octubre revolucionario en el formato. Quizá se generó excesiva expectación con el anuncio de los cambios, o quizá el modelo que ya existía apenas necesitaba unos retoques formales. Milá declaró en su momento que daría protagonismo a los sonidos y a las imágenes, pero quizá sea pronto para enjuiciarlos. Quizá necesiten unos días para pulir detalles, pero apenas tocaron el fondo. Abren con la noticia de cabecera, entra el presentador y da paso al sumario. Lo demás es lo convencional. Los cambios están en el color del plató, un azul tirando a gris, con pantalla líquida detrás en la que unas veces dan imágenes y otras permanece con imágenes neutras de fondo. La cabecera es menos aparatosa y menos ruidosa. Ana Blanco apareció en un plano más general, que le corta por la cintura, con la mesa más baja, a la altura de los codos. Lo contrario, en la planificación de los reportajes, con profusión de primeros o primerísimos planos. En cuanto al tono de las noticias, quizá hayan aumentado en cantidad e incluso en variedad. Habrá que dar tiempo al tema de la objetividad, el más espinoso por el fuerte carácter de televisión oficialista que acompaña a la historia de TVE. Aguardemos.