Triunfo de Mariola Cantarero

Antón de Santiago A CORUÑA

TELEVISIÓN

La joven soprano arrancó la primera ovación del Festival de la Ópera de A Coruña en un espectáculo carente de dinamismo

05 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Quizá el título que iría mejor a esta función inaugural del 52 festival de Amigos de la Ópera de Coruña sería Una «Lucia» para la nostalgia , pero sería injusto para la triunfadora indiscutible de la noche. La puesta en escena, el rutinario movimiento de personajes, la iluminación, el reparto desigual, con una intérprete muy por encima de los demás¿ No molestó la escenografía tradicional, que tuvo momentos de plasticidad muy atractiva, como la escena del cementerio, ni la rica indumentaria. Pero faltó dinamismo en los cambios. La función ha vivido, ha latido y se ha enardecido gracias a la lozanía y la belleza vocal de Mariola Cantarero, jovencísima soprano, que une a sus facultades formidables, un instinto músico-dramático que le ha permitido a ella sola pasar por encima de cualquier lasitud en su entorno. Elevó la función a picos de excelencia desde su aparición en la escena de la fuente, con un Regnava nel zilenzio espléndido rematado con una caballetta en la que cuenta los arrebatos de pasión vividos con Edgardo,coronada, a su vez, con una coloratura radiante; el dúo de ardientes promesas, en el que sólo ella parecía enamorada; y el clímax a que llevó su actuación en la que es la más famosa escena de locura, resolución magistral a través de un monólogo situado en los lindes de la demencia después de haber apuñalado al esposo impuesto. Su comunicabilidad y entrega emociona y arrebata al público, que la ovacionó entusiamado. En cuanto madure el personaje, podrá situarlo en ese punto ideal de levedad onírica y cuidando un poquito más la emisión, podra alcanzar el mítico sonido Caballé. Aquí parecía concluir la función en su dimensión belcantista , oído lo hecho hasta entonces por el tenor Fernando de la Mora, pidiendo de su voz más de lo que debe dar. La escena final, él solo, es de enorme responsabilidad. Enderezó el rumbo -¿se estuvo reservando?- y salió airoso. Infortunadamente, el barítono Roberto Servile no estuvo a la altura de las exigencias. El bajo Carlo Colombara asumió sin brillo su breve cometido. Los demás cumplieron. En el foso, la orquesta de Castilla-León, formación con entidad y solistas importantes, especialmente la flautista. Hubo premiosidad y pérdida de tensión artística, que únicamente no contagió, «per fortuna», a la protagonista. El Eco, demasiado estático, desajustado y plano en el modo de cantar. Lucia de Lamermoor. Mariola Cantarero, Fernando de la Mora, Roberto Servile. Festival de la Ópera de A Coruña .