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30 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AYER TODAVÍA repitieron la imagen. Un imbécil se abalanzó sobre el atleta brasileño Vanderlei de Lima durante la Maratón que clausuraba Grecia 2004, desplazándolo contra el público cuando transcurría el kilómetro 35 e iba líder a una considerable distancia. Al margen de que resulta imposible controlar a un botarate que se proponga sabotear una prueba deportiva, y que el asalto resultó una sorpresa, el autor sabía lo que hacía y no era la primera vez. Sin entrar a valorar las causas esgrimidas, desautorizadas por la manera de plantearlas, puede que le haya chafado el oro al bueno de De Lima, pese a que el italiano Baldini entró en el estadio como un cohete. Obvio que lo sucedido tiene que ver con el circo mediático. El barrenado supo elegir el instante adecuado. Esperó a que hubiera un líder destacado en la carrera, con las cámaras enfocando su evolución, para llevarse por delante al desconcertado corredor. Como era previsible, las cámaras que seguían la prueba sobre motos, captaron el instante. Hubo desconcierto y el realizador pinchó otro plano, seguramente esperando confirmar lo ocurrido, aunque enseguida mostró la secuencia. Objetivo cumplido para el bufón y un hecho lamentable que empaña el triunfo del italiano. Le habrán metido una multa y a esperar a la próxima. Que lo enchironen.