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25 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AYER, Alonso hizo podio. El séptimo de Fernando en su periplo por el mundial de fórmula 1. Era el GP de Alemania en el circuito de Hockenheim y el imbatible Schumacher, que jugaba en casa, volvió a pulirse a sus rivales. No crea el lector que servidor es un converso a la causa de la gasolina y su máxima expresión, la F-1. Ocurre que Telecinco (y TV-3) supo valorar la rentabilidad de la alonsomanía para lograr uno de los liderazgos de la parrilla dominical, frente a TVE que en su momento descartó hacerse con los derechos audiovisuales de la competición reina en el mundo del motor. Hasta desoyó una oferta de Renault, la marca para la que corre el astuarino. Tanto mima Telecinco los directos de la F-1, e incluso los entrenamientos de la víspera sabatina, en los que se decide la pole position y se marcan tendencias, que renuncia a su Informativo del domingo al mediodía, dejándolo en un breve avance porque el mercado dicta que la audiencia está con Alonso, nunca con la actualidad, que para eso ya está la competencia. Son retransmisiones abonadas a los últimos avances en materia de tecnología audiovisual. Cada piloto lleva una cámara que permite seguir el morro de cada coche en su lucha contra el asfalto, y otra que le enfoca, aunque solamente veamos su casco. Con ambos recursos, junto a otros que incluyen tomas aéreas, garantizan un magnífico espectáculo.