«40 MILLONES de espectadores, 1 terreno de juego», así culmina el spot que TVE dedica a la Eurocopa de Portugal. Tiene su gracia porque juega con la idea de que todos estaremos pendientes del estadio en donde juegue la selección española, como si en ello fuera la dignidad nacional o casi. O sea, todos balompédicos... Vale, que es publicidad, que no cunda el pánico. Cierto, pero algo chirría en el tono de una campaña que recuerda a aquel infausto «interés general». Y a la sociedad del siglo XXI en este país, le interesan otras cosas que pasan de fútbol. Imagínese que semejante despliegue se destinara a causa menos prosaica. Sonará a demagogia, pero no lo es. Puede que sin pretenderlo, se pasan de rosca. Es verdad que corren tiempos complejos para la selección en cuanto a simpatías. Puso el negocio futbolístico tan alto el nivel «galáctico» que verles jugar, psssh , es como un partido entre equipos de lustre rácano. La audiencia lo refleja y se apunta como causa la antipatía hacia el conjunto, a lo que se suman las polémicas sobre las selecciones autonómicas. Se vislumbra en eso de 40 millones y 1 terreno, que TVE desea aprovechar para distanciar su liderazgo. Supongamos por un momento que los de Sáez, la pifian... ¿Nos haremos el harakiri?