La Academia vigila la publicidad que se emitirá en la entrega de los Oscar

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

TELEVISIÓN

IAN WEST

Si la guerra de Irak se convirtió el pasado año en el principal tema de conversación en torno a la noche de los Oscar, este año es la ola de conservadurismo censor la que sobrevuela la ceremonia. No es una novedad que la Academia de Cine de Hollywood decida qué anuncios se pueden emitir por televisión en los intermedios de la ceremonia, pero este año, y debido a la polémica surgida tras el destape de Janet Jackson durante la Super Bowl, cada anuncio se ha examinado con lupa. «No queremos que el show refleje rigidez, sino la dignidad apropiada para el momento más importante del cine» aseguraba el jueves Ric Robertson, de la Motion Picture Academy. «Queremos que sea un evento familiar que pueda ser apreciado por la máxima audiencia posible» dijo. El segundo del año El espectaculo, que retransmite la ABC, es el segundo más visto del año después de la Super Bowl, y sus principales espectadoras son mujeres. Sin embargo, desde hace dos décadas, está prohibido emitir anuncios de higiene femenina, algo de lo que se han quejado los anunciantes en numerosas ocasiones, puesto que pierden la mejor oportunidad del año para alcanzar a ese público. Tampoco se pueden mostrar anuncios de películas en cartelera ni de productos promocionados por actores que hayan sido nominados ese año. La publicidad sobre impotencia masculina, que pobló la emisión de la Super Bowl, no se verá en los Oscar, donde cada año la Academia de Hollywood aprueba uno a uno a los anunciantes, que pagan 1,5 millones de dólares por cada 30 segundos. Ningun producto farmacéutico entrará en la parrilla. Con anuncios absolutamente correctos, que en el 50% de los casos se emitirán por primera vez, y teniendo en cuenta que la ceremonia se emitirá con directo retrasado de cinco segundos, parece difícil que este año haya más sorpresas que las que deparen los propios premios. La esperanza reside en la palabra de la cadena: ABC ha prometido censurar sólo las obscenidades, no las opiniones políticas.