Los retos de la televisión digital

TELEVISIÓN

XOSÉ CASTRO

14 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Para que la implantación de la Televisión Digital Terrenal (TDT) en España salga de su letargo actual y corrija sus errores de partida -entre otros el gravísimo de haber condenado a RTVE, en la fase de convivencia con el sistema analógico, a dos únicos programas de TDT sin ancho de banda suficiente- resulta necesario distribuir entre los operados nacionales analógicos -TVE, Telecinco, Canal + y Antena 3- , hoy agrupados en un mismo múltiple multifrecuencia de cinco programas digitales sin capacidad de interactividad, y los también nacionales digitales monofrecuencia -Veo TV y Net TV-, el ancho de banda dejado por la fracasada Quiero TV -tres múltiples y medio, es decir catorce programas-. También es preciso un consenso previo entre la Administración y todos los afectados -desde los fabricantes de aparatos hasta los operadores televisivos, pasando por los creadores de contenidos-, al efecto de que la emisión digital se acompase a la renovación del parque de receptores. Proceso de digitalización El Plan eEurope 2005, de promoción de la sociedad de la información en la Unión Europea, obligaba a los estados miembros a publicar en diciembre de 2003 -no hay datos aún- sus intenciones en cuanto al proceso de digitalización de la televisión, que debe concluir en el «apagón analógico» y que constituye mucho más que un cambio tecnológico, ya que, entre otras ventajas, supone la interactividad de las señales entre el operador y el receptor y que, por donde ahora hay un canal analógico, quepan, de momento, cuatro digitales, con lo que el espectro radioeléctrico, hasta ahora escaso, deja de serlo tanto. La comisión anima a los estados a extender esta planificación a la conversión de la radio. Los avances tecnológicos, sobre todo en el ámbito de la compresión de las señales de audio y video, son la base para la transición de la tecnología analógica, sobre la que hoy se ofrecen los servicios de televisión y radio, a la tecnología digital. Esta emigración es, además, una obligación de los estados miembros de la UE que finalizará con la desaparición de la modalidad de radiodifusión más extendida hoy: la analógica. Cierre de emisiones No existe una fecha común para el cierre de las emisiones analógicas -en España se ha fijado el 31 de diciembre de 2012-, y la política de migración varía en cada uno de esos Estados, dependiendo de las características de sus mercados. La Comisión Europea considera, en efecto, que son las fuerzas del mercado las que deben impulsar la migración digital, y analiza las políticas sobre la conversión digital de los Estados miembros, cuyo éxito depende de la acción coordinada de los numerosos actores públicos y privados implicados. Además, el documento que debatió el 20 de noviembre de 2003 el Consejo de Ministros de Telecomunicaciones de la UE pretende ayudar a las autoridades nacionales en las intervenciones que tengan que realizar cuando la defensa del interés general así lo aconseje, o cuando se observe un fallo del mercado. Estas políticas públicas deben basarse siempre en criterios de mercado orientados a los consumidores, en la transparencia y no discriminación entre operadores, y en la proporcionalidad y neutralidad tecnológica. La Comisión también se plantea su contribución en este proceso, sobre todo para la evaluación comparativa, las normas técnicas de los equipos y la información al consumidor. En España es criterio unánime que el impulso para sacar del estado de hibernación a la TDT pasa, por un lado y como se ha dicho más arriba, por asignar a los actuales operadores de televisión de cobertura nacional las capacidades o frecuencias actualmente existentes y dejadas libres por la fracasada plataforma de TDT de pago Quiero TV , de modo que la implicación de aquéllos en el desarrollo del nuevo mercado digital se haga conociendo la estructura que ha de tener ese mercado en el futuro. En segundo lugar, ese impulso pasa por la distribución equitativa de los costes económicos que la operación de lanzamiento acelerado de la televisión digital terrestre comporta, de manera tal que participen en su sostenimiento las diferentes empresas y sectores interesados en la medida de la relevancia que su actividad tendrá en aquel mercado. En cuanto a lo primero -la asignación de más ancho de banda-, hay amplio consenso en la evidente mayor obligación que alcanza a RTVE, dada su condición de televisión pública al servicio de todos los ciudadanos y su papel de locomotora de la nueva tecnología; en la necesaria implicación inmediata de los dos concesionarios -Veo TV y Net TV- que licitaron expresamente a la adjudicación de un programa de TDT, a quienes debería dárseles mayores oportunidades traducidas tanto en capacidad de espectro como en la iniciativa de introducirse en el mercado, y, por último, en que Telecinco, Canal + y Antena 3 deben asumir nuevos compromisos tendentes al impulso de la TDT, pero disponiendo de margen de maniobra suficiente para no ver perjudicada su viabilidad futura. Esfuerzo Además de los operadores de televisión, se piensa que deben asumir un esfuerzo similar las demás empresas y los operadores de red, que, puesto que obtendrán ingresos adicionales a los actuales como consecuencia del incremento de señales digitales objeto de transporte y difusión, deben centrar su contribución al efectivo impulso de la TDT, con la aportación de sus facilidades de red, sin precio en relación con la distribución y difusión de aquellos servicios que asumirían por encima de sus actuales obligaciones los operadores de televisión que operan con tecnología analógica y digital, en tanto el mercado no les ofrezca respuestas económicas razonablemente satisfactorias.