Entrevista | Kiri Te Kanawa La llamada «soprano del glamur» inaugura el certamen vigués el próximo martes con un concierto de «lieder» de Mozart, Strauss, Debussy y Fauré
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Uno de los mitos de la escena lírica de los 80, la verdadera última época dorada del canto a decir de los nostálgicos, debuta en Galicia el próximo martes. Kiri Te Kanawa, conocida como «la soprano del glamour», tanto por la exquisita elegancia que siempre distinguió a sus interpretaciones de Mozart (la Condesa, doña Elvira) y Strauss (Arabella, la Mariscala) como por su aristocrática presencia en escena, inaugurará una nueva edición del Festival Are More. La cantante neozelandesa, de origen maorí y residente en Londres -donde ha realizado estas declaraciones en exclusiva para La Voz-, vive prácticamente retirada de la ópera, después de casi tres décadas de éxitos: los conciertos, su casa y la fundación que ha creado para ayudar a los jóvenes talentos de su país son sus principales ocupaciones. -¿Qué es lo que va a poder escuchar el público que asista a su recital de Vigo? -Interpretaré canciones de Mozart, Strauss, Debussy y Fauré. La elección del repertorio obedece a una cuestión muy personal: sencillamente, es música que adoro cantar. -En cierto modo, es una lástima que usted no llegara a interpretar ópera en España, ¿por qué? ¿Estamos a tiempo de verla algún día? -La verdad es que nunca me invitaron, y ahora creo que ya es demasiado tarde. -El año pasado aún cantó en Washington el rol principal de «Vanessa», de Samuel Barber, nuevo para usted. ¿Ha dicho definitivamente adiós a la ópera? -Trabajar en una nueva producción operística lleva dos o tres meses. Eso ya lo hice y ahora no quiero estar tanto tiempo fuera de mi casa. Además, como ya no se escriben tantas óperas buenas, los teatros inventan demasiado. Ofrecen los títulos de toda la vida de una forma distinta, y no siempre estoy de acuerdo con esos enfoques. -¿Por eso prefiere ahora el refugio de los conciertos? -Sí, en los conciertos estás tú sola, se necesita menos tiempo para ensayar, no te cansas tanto y se pueden hacer muchos más. -Para muchos, los 80, cuando usted, Domingo, Pavarotti, Caballé o Renata Scotto triunfaban, fueron la última época dorada de la ópera. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos? -Sí, fue una época dorada, maravillosa de mi vida, entre otras cosas, porque hacíamos lo esencial: dedicarnos a la música, contar historias. -Y ahora, ¿no ocurre lo mismo? -El problema de la ópera, hoy, es que los teatros los administran verdaderos incompetentes, ejecutivos que a lo mejor saben mucho de contabilidad, pero que no tienen ni idea de música. -Como otros ilustres colegas suyos, usted también ha decidido apostar por los más jóvenes. Recientemente ha creado una fundación. ¿A qué se dedicará? -En Nueva Zelanda hay mucho talento, tenemos muchos músicos y cantantes, pero pocas oportunidades. Así que hemos decidido crear una fundación para ayudarles, no sólo con consejos sino también con dinero. Se trata, por ejemplo, de que puedan comprarse el vestido para su primera actuación o pagar las visitas al médico. En febrero daremos un concierto, en el que participaré yo misma. -¿Es cierto que la soprano del glamur se diseña sus propios vestidos para actuar? -Sí, los diseño yo misma para sentirme más cómoda. -¿Cómo ve el futuro de la ópera? -Creo en el futuro del canto, porque hay muchos y buenos talentos, pero en el de la ópera, no lo sé. Como dije, la ópera ahora está en manos de administradores a los que sólo les preocupa el dinero. -Usted ha grabado un cedé con música maorí. ¿Cree que el «cross-over», interpretar música popular, ayuda a atraer público nuevo a la clásica? -Yo noto que a mis conciertos cada vez viene más gente joven, pero no sé si tendrá algo que ver con el cross-over . Si eso ayuda, fantástico.