LOS SÁBADOS en La 2 hay un informativo matinal un tanto sui géneris para lo común de los mortales. Se llama En otras palabras y el nombre va atinado porque se dirige prioritariamente a quienes carecen de la función auditiva, aunque al acompañarse de sonido (directo o en off), lo puede disfrutar el resto de la audiencia. Se trata de un formato ágil, media hora de contenedor en el que caben toda clase de noticias, incluidos reportajes varios y naturalmente temas relacionados con la discapacitación. La presentadora María José Aristizábal, simultanea voz y gesto, y se acompaña de otros profesionales que también «traducen» los sonidos. El refuerzo del subtitulado simultáneo amplia la eficacia comunicadora. Aunque no abundan este tipo de espacios, más cierto es que al entrar de lleno en eso que llaman servicio público, quienes pasan ampliamente de ofertarlos son las privadas. Es otro de los muchos problemas que evidencian estas cadenas (como hacen con el cine español, que apenas lo emiten y se quedan tan frescas). En general, las minorías y lo minoritario no parecen tener mucha cabida en las televisiones, salvo que dispongan de un segundo canal para desviar estas ofertas. El colectivo de sordos no lo tiene fácil, pero que dispongan de un programa como En otras palabras , es una manera implícita de reconocerles como parte de los demás.