Tras los pasos de Stanley Kubrick

César Wonenburger REDACCIÓN

TELEVISIÓN

CRÍTICA DE MÚSICA

08 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

En su loable búsqueda del Rossini más auténtico posible, Pésaro presenta estos días las primeras representaciones de Semiramide sin cortes, siguiendo más o menos al pie de la letra las intenciones del compositor al escribir una ópera que es como el compendio de todos sus saberes musicales hasta la época, clásica en su estructura pero a la vez moderna en los procedimientos, en la búsqueda de soluciones siempre siempre audaces. El empeño, incluida la labor filológica previa, ha sido tremendo. No es fácil poner en pie más de cuatro horas de una música que fluye de la manera más natural en su sucesión de arias y dúos, siempre que se cuente con una interpretación idónea. En lo que corresponde a la música, el éxito ha estado garantizado. Lejos quedan ya los tiempos de la Rossini Reinassance , pero de vez en cuando aparecen cantantes capaces de hacer justicia a las increíbles demandas de la exuberante escritura vocal rossiniana, por técnica y expresión. Por ese lado, y salvo en lo que corresponde al declive de un Gregory Kunde (Idreno) en horas bajas, la ópera funcionó. Daniella Barcelona (Arsace), Ildar Abradzakov (Assur) y Darina Takova (Semiramide) se mostraron convincentes, particularmente el bajo ruso, que elevó la temperatura, ya muy alta por los calores de estos días, de la sala, en su impresionante escena final. El trabajo de la Sinfónica de Galicia, espoleada por la soberbia labor concertadora de un Carlo Rizzi pendiente de cada detalle, que sirvió a los cantantes un acompañamiento lustroso, fue de lo mejor de la noche. Fue una lástima que el espectáculo cojease en su concepción escénica. A partir de un decorado único, una gran mesa que sirve como sala de juntas, comedor, casino, gimnasio y lo que se tercie, Dieter Kaegi propone algunas imágenes aisladas de sugerente belleza, llenas de guiños, referencias e insinuaciones, como su pretendido homenaje a la película Teléfono rojo¿ , de Stanley Kubrick, pero el sentido global de la narración escénica queda lamentablemente difuminado. Palafestival de Pésaro. «Semiramide»de Rossini. Daniella Barcelona, Ildar Abradzakov, Darina Takova, Gregory Kunde. Coro de Praga. Sinfónica de Galicia. Carlo Rizzi, director musical. Dieter Kaegi, director escénico.