«Canto en inglés como lo hago en vasco, en francés o en latín»

Mercedes Rodríguez MADRID

TELEVISIÓN

La actriz pamplonesa Najwa Nimri lanza su nuevo disco en solitario, titulado «Mayday», en el que su voz tranquila contrasta con los ritmos duros.

03 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Najwa Nimri, pamplonesa de 31 años, hija de padre jordano, se dio a conocer como actriz a los 19 años con Salto al vacío , realizada por su ex marido, Daniel Calparsoro en la que se enfrentó a un duro papel en medio de un ambiente marginal en el País Vasco. Siguieron otros personajes no menos difíciles en Abre los ojos, Los amantes del círculo polar o Lucía y el sexo . Desde antes de estudiar interpretación, sentía y vivía la música y formaba parte de bandas con las que se ganaba la vida. Ahora publica su nuevo álbum, Mayday , con la ayuda de Raúl Santos. Y como en el anterior No Blood , producido por Carlos Jean, Najwa canta en inglés. Su voz suave y aterciopelada esconde a una persona luchadora y fuerte, a quien le gusta mucho el trabajo bien hecho y muy poco el competitivo mundo del celuloide. -¿A qué responde el título del disco? -Es una llamada de atención, de alerta, para que me escuchen. Es decir que estás ahí. Además, es sonoro, me parece una palabra muy bonita y todo el mundo la reconoce. -¿Por qué graba en inglés? -También he cantado en vasco, en francés, en latín. La banda sonora de la película Guerreros la canto yo, en latín. El castellano lo siento como lengua madre porque es la que hablo, pero nada más. Inglés lo aprendí escuchando mucho, siempre he escuchado música en inglés y me he preocupado de traducir y de estudiar. En inglés soy autodidacta. -¿También es autodidacta en la música y la interpretación? -Tuve la suerte de que mi madre que me introducía en distintas actividades. Daba clases de baile, cantaba en el coro y me movía. -Su música es relajante... -Los ritmos no son relajantes, sino más bien duros porque pretenden reflejar el momento en que vivimos, pero mi voz es tranquila, suave porque ése es el estado en que me encuentro. Tengo energía pero no soy demasiado nerviosa. La voz suena más sedosa porque canto con mucho aire. Soy relajada pero me paso muchas horas trabajando, que es lo que más me gusta hacer. -Es muy cosmopolita. Vive ahora aquí, otro tiempo en Nueva York... -No, en Nueva York estuve sólo unos meses. Luego fui a Bilbao y ahora viajaré a Vietnam y Japón. Me escapo cuando puedo. No tengo hijos, mi trabajo me permite viajar y aprovecho, en lugar de pasarme la vida en un sitio. De mi casa me fui muy jovencita y, a raíz de entonces, no he considerado mi casa a casi nada. Tener un padre de otro origen, que pronto se marchó, me influyó positivamente. Mi punto de apoyo son mis canciones y mis películas. -¿Qué le parece el nacionalismo? -No me gusta nada. Me da mucho miedo. Tampoco me gusta el patriotismo y todo lo que tenga ismo. Vivo en un estado completamente opuesto a eso. A veces, incluso cuando grito por algo que me parece injusto, tengo a alguien que me dice que me olvide. -¿Qué le parece injusto? -No creo tampoco en la justicia. Yo creo en la justicia cósmica porque el planeta respira solo, hasta que aguante, porque llegará un momento en que la Tierra no podrá soportar más lo pesados y bichos que somos al devastarlo y ensuciarlo. Para mí, esto es lo más injusto, porque los problemas bélicos y la injusticia humana existen desde que el mundo es mundo. Hubo un momento que creíamos que todo iba a ir a mejor. Pero mentira podrida, todos peleamos, verdes contra blancos, derecha contra izquierda... Soy apolítica, no me creo nada. Lo único que cabe es desarrollar el propio oficio con amor. Si hago música, debe ser la mejor dentro de mis posibilidades. Pero eso no quiere decir que tengamos que ir detrás de un objetivo con ansia porque eso es lo peor, nos lleva al caos. -¿No es ambiciosa? -No. Yo me veo en una carrera de fondo donde la meta no es necesariamente lo más importante. Además, todos vamos a terminar en la misma meta, en el hoyo.