La ceremonia se celebró con las mayores medidas de seguridad de su historia Pedro Almodóvar llevó a Los Ángeles la oposición del pueblo español al conflicto bélico.
23 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ni la guerra en Irak ni las protestas de algunos artistas en contra de la intervención militar han detenido la ceremonia de los Oscar que, con una sobriedad mayor de lo habitual, celebraron la pasada noche su 75 edición. Pero la Academia consideró que era importante mantener viva la tradición que marca que, a pesar de los muchos momentos difíciles, como la Segunda Guerra Mundial, con los que ha coincidido esta ceremonia durante sus 75 años de historia, nunca se ha cancelado. Lo cierto es que no sólo hay consideraciones sentimentales a la hora de decidir si se cancelan o no los Oscar. La cadena de televisión ABC, que se hizo con los derechos de retransmisión de la ceremonia, se embolsará más de 78 millones de dólares sólo por los anuncios emitidos durante la retransmisión, al vender espacios de 30 segundos a un precio récord de 1,35 millones de dólares. Lo que si ha afectado la 75 edición de los Oscar ha sido la posición de los artistas que participarán en la entrega de los premios, en unos casos por su explícita oposición a la intervención militar en Irak y en otros por su apoyo a las tropas estadounidenses. El tradicional paseo por la alfombra roja quedó suprimido, pues muchos artistas coincidieron en que el espectáculo no era apropiado en medio de una guerra. Algunos incluso cancelaron su presencia en la ceremonia., como el actor Will Smith -que tenía previsto presentar uno de los premios- o el director finlandés Aki Kaurismaki, candidato al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Otros, como Pedro Almodóvar, acudieron a la noche de gala del cine norteamericano con un broche que representaba a la paloma de la paz. Por la mañana, el director manchego participó en una protesta contra la guerra en las calles de Los Ángeles, donde tomó el megáfono para explicar a los manifestantes que «el noventa por ciento del pueblo español rechaza absolutamente la guerra en Irak». Mientras los grupos pacifistas californianos convocaron otra marcha coincidiendo con la ceremonia, en el teatro Kodak los detectores de metales y la extrema vigilancia policial eclipsaron el habitual despliegue de diamantes de la gala.