Tufo a pólvora

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ

TELEVISIÓN

INTERFERENCIAS

11 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL PORTAAVIONES Lincoln es una potente máquina de guerra que estos días realiza maniobras en el Golfo Pérsico. Lo que un castizo llamaría labor de engrase , quemando adrenalina ante lo que parece inminente ataque a Irak. Es que los chicos han de estar a punto, ya se sabe. En cuanto Bush de su okay , follón habemus. Cosa de tarados. Asistimos estos días a un espectáculo surrealista. A un lado la opinión pública internacional que en su mayoría está contra la guerra, y al otro el vaquero y sus socios empeñados en que la pólvora impregne el ambiente. Lo de la pólvora es pura coña porque el armamento de ahora huele a todo menos a pólvora, por la sencilla razón de que no te deja tiempo a oler... Pero entendámonos. Hace ya varios días que la televisión, de tanto machacar uniformes de camuflaje y armamento, está anulando cualquier asomo de suspense bélico. Es tal la saturación de imágenes prebélicas, que cuando llegue la guerra de verdad, apagaremos la tele y pondremos un DVD de Disney. Hastiados y cabreados. Cuentan que en las armerías de Irak, psshhh, no se hace un duro, no cae un puñetero cliente. También que los iraquíes se toman a coña lo de construir refugios. Y tú, desde el salón de casa, notas que la sangre te hierve, las arterias se hinchan y lo único que te queda es maldecir a doña Bárbara, la mamá de Bush Jr., santa, pobre, por no haber vigilado mejor su educación. Te dejan sin recursos. Sadam, el tirano, Bush, el marciano. Y en medio, el resto. La tele debería alinearse con la civilización. Quizá si silenciase a ambos, la guerra caducaría porque no habría espectáculo. Es lo que buscan, por macabro que suene.