El director burgalés medita estos días sobre su futuro: ¿Tenerife o A Coruña? Anuncia que en breve dejará la titularidad de una de sus dos orquestas.
06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Recuperado ya del leve quebranto que le impidió terminar de dirigir El ocaso de los dioses de Wagner en Tenerife, hace dos semanas, Víctor Pablo deshoja estos días la margarita de su continuidad al frente de la Sinfónica de Galicia. Su decisión dependerá de lo que ocurra en Tenerife a partir de abril, cuando se inaugure el auditorio que allí ha construido Santiago Calatrava. El maestro burgalés deja claro que si se siente cómodo en su nueva casa canaria, y en A Coruña no se materializan pronto las infraestructuras culturales que él viene demandando desde hace tiempo, podría irse de aquí. Mientras cavila sobre su futuro, esta tarde (20.30h) dirige un nuevo concierto con obras de Berlioz ( Sinfonía Fantástica y Mendelssohn ( La primera noche de Walpurgis ). -Se ha debido llevar un susto, ¿cómo se encuentra? -Afortunadamente ha sido un suceso menor, una lipotimia causada por una fiebre alta. He aprovechado para hacerme un chequeo y me encuentro bien. A los dos días pude actuar en Las Palmas y el concierto fue un momento culminante para la Sinfónica de Tenerife y para Canarias. Completar la Tetralogía de Wagner al mismo nivel que los grandes teatros europeos, y en algunos casos mejor incluso, ha sido un hecho histórico. Al acabar de dirigir hubo un clamor del público, algo que no me había ocurrido antes. -Este suceso le ha hecho reflexionar, ¿se ha planteado algún cambio importante? -No, porque ésto ha sido un accidente, nada grave. Mi ritmo de trabajo va a ser el habitual, pero con la idea de quedarme sólo con una de las dos orquestas. Dentro de poco tendré que elegir entre Tenerife y A Coruña. -¿Cuándo decidirá y qué factores tomará en cuenta? -Seis meses después de que se inaugure el Auditorio de Tenerife tomaré esa decisión. El edificio va a ser emblemático de la nueva imagen de España en cuanto a modernidad, un símbolo de como han cambiado las cosas en el mundo de la música. Eso en cuanto al exterior, luego hay que ver cómo suena por dentro. Si la acústica es muy buena, será determinante para mí. La aspiración de cualquier músico es hacer música con el mejor instrumento, y eso es la suma de la orquesta y la sala. En Tenerife, además, la gente me adora. -¿Cree que aquí no le quieren? -Aquí también, la gente es cariñosa conmigo, pero tienen que evolucionar otras cosas. Ya lo dijo López Cobos, A Coruña no tiene una sala a la altura de su orquesta, y eso ahora mismo es una realidad. Yo vengo diciéndolo desde hace mucho tiempo, no es un chantaje. Tenemos que tener mayor disponibilidad del auditorio, mejorarlo acústicamente, construir un foso hidráulico para las óperas. Son muchas cosas. -En el 2004 se espera que estén terminadas la reforma de Colón y el nuevo Palacio de Congresos¿ -Yo hasta que no veo las cosas terminadas no digo que existen. El Colón va muy retrasado. Sobre el nuevo palacio, hay que ver cómo suena acústicamente. Sería importante tener allí una sala de conciertos, pero todo no es posible. Aquí hace falta más presupuesto e infraestructuras. A mí la idea de A Coruña como Ciudad-Estado me parece maravillosa, pero para desarrollarla hay que tener recursos de Estado. -Hace dos años ustedes se hicieron con el Festival de Ópera con el fin de mejorarlo. Ahora, en cambio, está a punto de desaparecer. La Sinfónica, que este verano hará ópera en Pésaro, no volverá a participar en un festival que acaba de cumplir 50 años, ¿por qué? -Ojalá en el futuro se pueda recuperar la ópera de otoño, pero ahora es imposible. Hace falta un espacio y dinero, un presupuesto digno.