Fue una lacónica respuesta de Guillermo Rojo: «Espero que sí, que pronto pueda haber otro gallego, aunque yo estoy muy bien acompañado, no me siento solo». Como buen gallego no va mas allá, pero deja abierta la posibilidad de que algún otro paisano, o paisana, acompe a este académico en la RAE, y a no tardar mucho tiempo. Los fallecimientos de Cela y Torrente mermaron la presencia gallega en la institución académica, aunque su director, Víctor García de la Concha, reconocía que Carlos Casares era uno de los que iba a ser propuesto. Era una petición de Torrente a De la Cocha. El fallecimiento de Casares truncó esa posibilidad. El ex rector de la Universidad de Santiago, Darío Villanueva, estuvo ayer entre los numerosos asistentes a la toma de posesión de Claudio Guillén. Villanueva ya formó parte en alguna ocasión de la terna de candidatos a ocupar alguno de los sillones vacantes en la RAE. Guillermo Rojo apunta que hablar de la renovación de la Academia «ya no es noticia», sino una realidad. Destaca que la idea de la institución es atender a la mayor parte de sectores posible y que los académicos forman tres grandes grupos: los relacionados con la lengua, los técnicos y otro variado en el que están juristas, médicos o científicos que tienen «un gran conocimiento del lenguaje especial de sus áreas». Una de las líneas que está marcando la renovación de la entidad es que «cada vez se habla menos de la Academia y más de las academias», debido a la estrecha relación con las instituciones de América. Existe la «voluntad de favorecer todo lo que se pueda una política lingüística unificadora», explica el académico, y para ello destaca la atención que prestan a los nuevos términos que van apareciendo con el fin de hacer una propuesta conjunta inmediata y no esperar a que se consoliden de forma distinta en uno de los países. Rojo cita el Diccionario de la RAE y la Ortografía como ejemplos del «esfuerzo por hacer productos que respondan al interés de la gente». En cuento a la informatización de la RAE, una de sus tareas, apunta Rojo que está muy avanzada y que la primera recogida de materiales se hace con métodos informáticos, lo mismo que los trabajos sobre los nuevos términos y, por supuesto, la mayor parte de las comunicaciones entre todas las academias.