La asistenta pontevedresa de John Lennon prepara un libro de memorias

Rosaura Lorenzo trabajó durante cuatro años en Nueva York para el Beatle y Yoko Ono En el volumen relatará su experiencia al servicio del célebre músico.


pontevedra

Nueva York. 1976. Rosaura Lorenzo de López trabaja como asistenta en un apartamento del séptimo piso del edificio Dakota. La propietaria decide mudarse a Londres por una temporada, pero quiere que ella se quede cuidando la casa para sus nuevos inquilinos, John Lennon y Yoko Ono, hasta que regrese. Es así como esta pontevedresa, que cuenta ahora 70 años de edad y que todavía reside en la Gran Manzana, empezó a formar parte de la vida de los Lennon. Aunque Yoko le puso al principio alguna pega. «La primera vez que nos vimos me preguntó -explica Rosaura- si quería trabajar para ellos y yo le dije que lo iba a pensar. Diez días más tarde, le respondí que sí, pero entonces ella me dijo que su astrólogo le había comentado que yo no era buena. Menos mal que otra señora me recomendó y así empecé a trabajar para ellos».En el amplio apartamento de los Lennon, frente a Central Park, Rosaura trabajó cuatro años, hasta meses antes de la muerte del cantante. «Me llevé un gran disgusto, porque era una excelente persona, un ser maravilloso -señala-. Me enteré el mismo día, pero no hablé con Yoko hasta bastante más adelante. Ella me llamó y estuvimos hablando. En otra ocasión, yo estaba en Pontevedra y me dijo que tenía que conversar conmigo antes de irse a Japón. Incluso pagó los pasajes de toda mi familia, 3.000 dólares de entonces».Pero ¿cómo era el líder de los Beatles? Rosaura prefiere no adelantar muchos detalles de su futuro libro, que ya ha comenzado a escribir y para el que pidió permiso a la viuda del artista -«me dijo que incluso me lo traduciría y publicaría en Nueva York»-. «Era muy atento, muy amigo -comenta-. Había días en que me decía: quiero mi habitación hecha en diez minutos. Pero nos sentábamos y nos poníamos a hablar en la cocina de muchas cosas. Por ejemplo, sobre la procedencia de mi nombre. O de mis hijos. En una ocasión, yo le comentaba que uno de ellos no hablaba mucho conmigo y él me respondió: ¿de qué quieres que te hable?, ¿de mujeres? Yo tampoco lo hacía con mi madre».Confesa admiradora del grupo de Liverpool, Rosaura también revela que no se escuchaba a los Beatles en casa, ni en disco ni en persona. «Supongo que en aquella época debían estar distanciados, porque nunca vi a ninguno por allí -afirma- ni se hablaba de ellos en casa. John a veces tocaba la guitarra, en otras ocasiones el piano, pero una cosa muy normalita».Manías de artista¿Alguna manía especial de artista? «Únicamente la de que cocinaba algo, le gustaba preparar el arroz -dice sonriente-. Bueno, cuando Yoko regresaba de sus sesiones de astrología, preguntaba enseguida "¿qué pasó?, ¿qué pasó?" Pero por lo demás era muy simple».Rosaura tampoco sucumbe a la tentación de desprenderse de alguno de los regalos y recuerdos del cantante, como un mandil firmado por el propio John Lennon.

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