INTERFERENCIAS

11 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

DICEN QUE la mejor imagen es la que no se nota, eso por lo que una película es mejor todavía si la cámara se ausente. Más razón que un santo. Hay un pero, y es cuando la imagen se convierte en rutina para ocultar incapacidad o incompetencia para mostrarla de otra manera. Se puede ofrecer con filtros de colores, digitalizar, en fin, hacer la tira de virguerías que en el fondo son más cuñas de la misma madera. La clave está en el punto de vista. Te pones a la tele y compruebas que los códigos visuales apenas cambian, sea en telemovies o teleseries, sea en los informativos. Los primeros reproducen la narrativa cinematográfica con desigual fortuna y los segundos se limitan a tomar la realidad tal cual. Como mucho, estos últimos experimentan cuando hacen cámara oculta. Pero no es suficiente. La marea negra del Prestige provocó que todas las televisiones usaran tomas aéreas, muy útiles para dimensionar la catástrofe porque una cosa eran las playas ennegrecidas y otra peor, observarlas desde el aire. Hace tres días, TVG recurrió a igual método para mostrar el espectáculo de un país nevado. En ambos casos provocaban la atención por su falta de hábito a una óptica diferente. A eso vamos, al punto de vista. Y la vista de pájaro va en esa línea. Hoy, La 2 estrena Ciudades del siglo XXI , serie documental centrada en mostrar el presente y el futuro de capitales españolas. Como principal atractivo habrá abundancia de tomas aéreas. Será curiosa. Concluyamos que urge una catarsis visual para despertarnos de la atrofia cotidiana. El día que metan una microcámara dentro de un balón de fútbol, sus retransmisiones sufrirán un vuelco.