UN CLÁSICO. Un servidor reconoce que su memoria de televisión tomada en serio alcanza hasta Informe Semanal, que hoy comienza una serie de emisiones especiales hasta el 31 de marzo, la fecha exacta de su 30 cumpleaños. Eran tiempos de tele única, con muchos programas ahora dejados a la nostalgia pese a que el asunto social y político no estaba para coñas. 1973 fue también un año premonitorio de cambios. Ver los reportajes presentados entonces por José Antonio Silva en aquel primer Semanal era sinónimo de seriedad, de querer estar al loro para quienes lindábamos la mayoría de edad. Fundado por Pedro Erquicia, era una manera distinta de analizar la actualidad, diferente porque la actualidad contada al modo audiovisual era coto de los Telediarios (oficialísimos) o del NO-DO (igualmente oficialísimo). El Semanal se metía más a fondo en las cuestiones, o simplemente les daba más tiempo. Con los años, el espacio intentó mantenerse al margen del poder en una lucha sino inútil, casi titánica, porque debe ser una utopía eso de espantar a los del mando. Sin embargo, pese a algunas polémicas que salpicaron al espacio por un quítame allá esas imágenes, Informe Semanal sigue siendo una pequeña joya de la televisión en España. Resulta curioso comprobar como docenas de veces se intentó clonarlo desde la competencia en un gesto estéril. Hubo buenas imitaciones, aunque nunca consiguieron ser copia afortunada. Hoy saldrán con logotipo, cabecera, sintonía y decorado, renovados. Nos recordarán una entrevista a Joan Miró, otra a Marisol y también a los periodistas del Watergate. Una satisfacción, de las pocas que da la tele hoy.