José El Francés participó en un documental en A Coruña

Iván López A CORUÑA

TELEVISIÓN

«O que dis que din», producido por Voz Audiovisual, retrata a la población de los barrios de la ciudad -El artista flamenco improvisó una fiesta gitana en su visita

17 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La mayor parte de los ídolos de los chavales que viven en los barrios del Portiño, de Labañou, de la Sagrada, no necesitan clases de música ni de interpretación en ninguna academia, porque vivir en barrios similares a los suyos ha sido su mejor y única escuela. Algunos de los artistas a los que admiran, como José El Francés, son reclusos en una prisión madrileña. Ayer el cantante de San Blas se acercó para dar palmas, tocar la guitarra, cantar con ellos y hablarles de todos los palos del flamenco. De rumbas, de seguidillas, del éxito y de la cárcel. De la vida misma. «Cinco minutos». Es la frase más repetida por los técnicos y personal de Voz Audiovisual. Intentan así calmar la ansiedad de los chicos que esperan la llegada de José El Francés. Sus familias y amigos aguardan también para entrar y ser partícipes del rodaje del documental que les tiene como protagonistas. Cambiar la mala fama «Vienen acojonados». «Deberían comerse sus palabras». «No tienen ni idea». Es lo que responden cuándo les preguntan que les parece la opinión de la mayoría de los coruñeses sobre los barrios y calles en los que habitan. No confían demasiado en que las actividades que desarrollan y el documental en el que trabajan, O que dis que din , cambien esa idea. Llega José El Francés. Rompe rápidamente el silencio que se ha creado saludando afectuosamente a los chavales. No ha pasado un minuto y ya se han arrancado por bulerías. Les habla de cómo va la grabación de sus nuevos temas, de lo agotadora que es la promoción. De Camarón hablan todos. El madrileño tuvo el privilegio de colaborar con el mito en el último disco que grabó, Potro de rabia y miel . «Bueno, vamos a echarnos un cantecito, ¿no?». Con estas palabras, dirige a los chicos a otro plató, donde se ha montado un tablado. «Guapo», «Gitano cien por cien». Son algunos de los piropos que los reunidos en el plató regalan al de San Blas. Son cerca de doscientas personas. Vienen a ver tocar y bailar a sus hijos, primos y hermanos con José El Francés. También el patriarca gitano, Ramonín, ha venido. Se ordenan por filas, para no entorpecer la labor de cámaras y técnicos. Eso no impide que se acerquen a él para darle un apretón de manos o un beso. José procura que no quede nadie sin saludar, con un cariño especial para los pequeños que han venido. Casi como los políticos en campaña, pero con el afecto y la sinceridad de la que ellos suelen carecer. Se siente entre los suyos.