M. S. D. CRÍTICA DE MÚSICA / ZUCCHERO
16 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Adelmo Fornaciari, conocido en el ámbito musical como Zucchero, presentó en el Auditorio de Castrelos de Vigo las canciones de su último disco, Shake. El italiano apareció en escena sin sombrero con el pelo corto, y apenas barba, acompañándose de una banda de siete componentes y de dos exóticas y voluminosas coristas que dieron color y calor a un vibrante espectáculo. Zucchero dio buena cuenta de todos los temas de su repertorio más bailable, aunque la vena italiana que asomaba por momentos en forma de baladas tampoco desmereció el concierto, sobre todo cuando llegó el turno de Senza una donna, todo un clásico de los recopilatorios para románticos, que todavía aguanta el directo, eso sí, con algunos arreglillos, Lo mejor del concierto, al menos para el público, fue Baila morena. La canción más conocida últimamente por ser banda sonora de un anuncio de coches sonó dos veces (una en el concierto y otra en el único bis) y en tres idiomas: español, italiano e inglés. El cantante dio vueltas a un repertorio del blues al soul, pasando por los temas melódico, aunque siempre a una distancia prudencial de la balada típica y tópica. Sus registros vocales así se lo permiten, pero también su veteranía. No en vano el artista italiano sabe encender a su audiencia y sacarle el máximo partido hasta a los temas más desconocidos para el público. Los italianos lo comparan con Joe Cocker y hasta con el mismísimo Springsteen. No es para tanto, pero si hubiera que destacar alguna cualidad de Zucchero, sin duda se lleva la palma la de cantante y compositor esponja con múltiples influencias. Ya sólo le falta pasarse a los ritmos latinos ¿O ya lo hizo con Baila morena?