¿Y LA LÍRICA?

La Voz

TELEVISIÓN

07 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Trescientas páginas pobladas de porcentajes. Un mar de números sobre el que navega viento en popa la cultura española. Una década prodigiosa que nos ha culturizado a todos, que nos ha llevado a escuchar el silencio de las bibliotecas, a otear el arte de los museos, a pasear los ojos por las pantallas de los cines o vestirnos de gala para escuchar música clásica. Eso vendió Luís Alberto de Cuenca, un poeta metido a político. En un sociedad economicista este mundo de datos vende. Hay mercado, dirán los expertos. Es un sector con futuro apuntan unos. Necesitamos apoyos para la expansión, clamarán otros. Pero el poeta se olvidó de la lírica, De Cuenca pasó por alto contar a que huele el aire en el que Alejandro Sanz tendió su alma; sólo sabe los millones de dicos que vendió. De Cuenca olvidó describir el color de las mariposas que Cuerda filmó en Allariz. De Cuenca pasó por alto que los poemas de Valente llevan más de un año, 74 semanas, como uno de los libros más vendidos. De Cuenca se olvidó que es poeta y que la cultura tiene tantos elementos inmateriales, al menos tantos, como los materiales que él citó ayer. Y no recordó a Saramago cuando decía de su padre: «El hombre más sabio que conozco, no sabe leer».