TIERRA HERIDA

La Voz

TELEVISIÓN

05 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Al final y sin pretenderlo, Puigbó la lió. El hombre se desesperaba para poner orden en los tiempos de los contertulios, que ni caso. El debate de La 2 llevaba el sugerente título de Oriente Próximo: tierra herida, en alusión al lío entre Israel y Palestina. Terreno enfangado de sangre. Quedó claro que eso no lo soluciona ni Supermán (perdón, Spiderman, que es el de moda). O puede que sí, quizá se arregle cuando se hayan muerto todos, judíos y palestinos. Es tanto el odio que flotaba en el plató, que el aire se cortaba a cuchillo. Sonaría a rancio volver ahora sobre lo visto en televisión durante las últimas semanas y lo incomprensible que para buena parte de la opinión pública internacional resultaron las acciones del ejército israelí. Arrasar, bombardear, ocupar o sitiar no parecía el mejor argumento para la paz ni para reaccionar frente a los espeluznantes atentados palestinos. Ambas cosas, tremendas, pero aún así todo apunta a que el halcón Sharon nunca se llevará el Nobel de la Paz... El debate nos llenó el cuerpo de pesimismo. El embajador israelí iba a su carrete, con el guión aprendido. El representante de la Autoridad Palestina se declaraba autista, dispuesto a no escuchar. Estaba también el escritor judío Gustavo D. Perednik con pinta de no aceptar nunca una cena con Arafat. Un catedrático leonés acabó diciendo, o casi, que Israel es un primera división y Palestina, un segunda. Hablaron mucho, dijeron nada. Clarísimo que Oriente Próximo es una tierra herida. redac@lavoz.es