Su última película, «K-19», narra las vivencias de unos marinos soviéticos durante la Guerra Fría El heroísmo no tiene fronteras cuando se trata de Harrison Ford, el ídolo típicamente americano ahora transformado en capitán ruso para «K-19», la película que promete ser su próximo éxito. «Lo que me atrajo a la historia es que no se trata de americanos contra rusos, no hay ni buenos ni malos. Es la experiencia de un grupo de marineros rusos durante la Guerra Fría», resumió Fox durante las primeras presentaciones de la película a la prensa. El largometraje promete ser un gran éxito por la temática y el taquillero actor.
01 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El filme, dirigido por Kathryn Bigelow, narra la historia del primer submarino nuclear ruso, cuyos problemas de funcionamiento estuvieron a punto de crear en 1961 una crisis nuclear mayor a la de Chernobyl, una historia real que el gobierno ruso mantuvo oculta por cerca de tres décadas. El interés de Ford en la cinta llegó a tal extremo que a pocas semanas de haberse involucrado en la producción hizo todo lo posible por llevar la historia a buen término, haciendo incluso de productor ejecutivo. No fue ningún sacrificio en la carrera del actor más taquillero de Hollywood, cuya filmografía incluye sagas como la de La guerra de las galaxias, Indiana Jones y las aventuras de Jack Ryan y que en total ha dado más de 2.000 millones de dólares a la taquilla mundial. Ford ha vuelto a marcar un hito con el papel del capitán Alexei Vostrikov cobrando 25 millones de dólares por una media hora de pantalla, lo que significa el minuto de trabajo más caro de la historia del cine. Como subraya el actor con esa sonrisa con la que se ha ganado a los espectadores, lo difícil eran los comienzos, cuando sólo le ofrecían contratos a 150 dólares la semana. «Y nadie confía en alguien al que están pagando tan poco dinero», recuerda Ford. Las cosas han cambiado mucho para este actor próximo a cumplir los 60 años de quien ahora Bigelow asegura que un proyecto como K-19 «nunca hubiera sido posible sin su presencia». Ford ni tan siquiera ha dudado en dejarse envejecer para el filme, mostrando sus canas, ganando algunos kilos y luciendo en cámara una espalda cargada y un rostro marcado por las arrugas, muy lejos de la juventud de Indiana Jones. «Pensé que era lo mejor para hacer real mi personaje, que es lo que importa. Encerrados en un submarino ruso en medio del Atlántico Norte no creo que tuvieran tiempo para hacer gimnasia», bromea el intérprete que pese a su fama y éxito en la taquilla nunca ha recibido un Oscar. Se trata de vejez y falta de forma sólo de película porque en la vida real la única crisis de edad que vive esta estrella es la que las revistas del corazón achacan su intensa vida romántica. Separado desde el 2000, la lista de idilios que se le han asignado es larga y joven, incluyendo a Minnie Driver, Lara Flynn Boyle y a Calista Flockhart, 22 años más joven.