Gran Wyoming, galardonado por la Academia de Televisión como mejor comunicador del medio José Miguel Monzón, alias el Gran Wyoming, acaba de ser designado por la Academia de Televisión como mejor comunicador del medio, premio que le conceden por tercera vez en su vida en su calidad de maestro de ceremonias de «Caiga quien caiga», el informativo satírico de Telecinco que cuenta ya cerca de seis años de andadura televisiva. Pero el Gran Wyoming no se cree dotado con un don especial para ser tan ocurrente y gracioso. «A mí me ha tocado hablar, como a otros correr o saltar del paracaídas», dice.
14 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El Gran Wyoming, un actor-humorista que colgó en su día la bata blanca de médico, y cada fin de semana deleita al espectador desde su tribuna de Caiga quien caiga, dice sus ocurrencias son producto del ejercicio de hablar mucho. -¿Qué cualidades debe tener un buen comunicador? -El comunicador está en función de lo que te toque hacer. Si se trata de presentar una bicoca, como ha sido mi caso, te luce mucho más y tiene más repercusión. -Una bicoca ahora, porque en sus inicios el programa tardó mucho en subir de audiencia y asentarse. -Me refiero al balance general. El programa está durando mucho tiempo, nos ha proporcionado mucho trabajo y también dinero, además de una relación afectiva con la audiencia, porque, estando tanto tiempo en antena, en lugar de saturar y volver a los espectadores contra tí está ocurriendo lo contrario, que no se cansan. -Y desde el punto de vista económico, les ha proporcionado una estabilidad... -Claro, por eso digo que el programa es un chollo en todos los órdenes, te conviertes en un personaje famoso, te da dinero, te dan premios y encima la gente te sigue queriendo. Es estupendo. -¿Y se sigue divirtiendo? -Sí, una de las razones por las que el programa dura tanto es que el equipo está muy cohesionado y hay muy buena relación entre la gente. -Usted es un hombre gracioso, ocurrente. ¿Le viene de familia? -Probablemente viene de este oficio, porque cuando uno está obligado a trabajar en esta cosa del humor al final eres lo que haces, te conviertes en el personaje que te toca hacer. -¿Improvisa mucho? -No, en el programa improvisamos poco, porque va todo muy medido. En la vida normal sí, a veces me lo monto como un desafío, porque he ido a alguna presentación de libros con un texto preparado y luego lo he guardado para probar cómo me sale improvisando, pero sabiendo que si lo hago mal puedo sacar al final el texto escrito. Muchas veces no tengo que echar mano a los papeles. ¿Que si es un don?. No, yo creo que ser gracioso no es más que un ejercicio, una gimnasia. A mí me ha tocado hablar, como a otros correr o saltar del paracaídas. Me ha tocado hablar mucho y, al final, encuentras una especie de circuito cerebral que te permite estar hablando sin parar. Según Groucho Marx, si eres capaz de estar hablando mucho rato al final siempre dices algo interesante o gracioso o que tenga que ver con lo que pretendes.