El secretario de Estado de Cultura agradeció a la Xunta su colaboración en esta recopilación La editorial Espasa presentó ayer las «Obras completas» del escritor gallego Ramón del Valle-Inclán (Puebla de Carmiñán, Pontevedra 1869). Las 4.500 páginas, editadas en dos volúmenes, uno para la prosa y otro para el teatro, poesía y obra dispersa, recogen la ingente producción del representante de la generación del 98. La recopilación, promovida por los herederos del autor, ha constituido un laborioso trabajo, dada la continua reelaboración a la que el Valle-Inclán sometía a sus propios textos.
09 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El acto de presentación de las Obras completas de Ramón del Valle-Inclán, que coincidía con el centenario de la publicación de la primera de las Sonatas, la de Otoño, contó con tres oradores de lujo: el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, el director de la Real Academia, Víctor García de la Concha, y el director de la Biblioteca Nacional, en la que se celebró el acto, Luis Racionero. La edición no incluye notas, debido a la intención de «privilegiar el texto como señor de la página», en palabras de García de la Concha. El director de la Academia calificó de «edición totalizadora» la llevada a cabo por Espasa y aseguró que los dos volúmenes recogen todo lo conocido, lo olvidado y lo inédito de Valle-Inclán. En este sentido, los propios responsables de la recopilación explican que no se han incluido algunos textos firmados por Valle, como La cara de Dios o El problema religioso , al tenerse la certeza de que no salieron de su mano. De la vida de Valle-Inclán destacó De la Concha el hecho de que convirtiera su biografía en una obra de arte, al tiempo que repudió el «nefasto anecdotario» que tanto daño ha hecho al autor de Luces de Bohemia . Entre las dificultades que han encontrado tanto la familia como los investigadores que han participado en el trabajo, se encuentra no sólo la continua corrreción de textos del propio Valle, sino también el hecho de que el autor gallego se viera obligado a ser su propio editor. Esto supuso que textos iguales fueron impresos por distintos editores, con las inevitables modificaciones, que en algunos casos eran fruto de la propia mano del autor, «capaz de recortar sobre la marcha algunas líneas», en ocasiones sin más razón de ser que la belleza tipográfica. El secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, expresó su veneración por Valle, al que puso en la cima de su «canon» personal junto a Shakespeare, Homero y Borges. Aseguró De Cuenca que en Valle-Inclán, como en Shakespeare, está «la síntesis de todo lo humano», al tiempo que se lamentó del escaso reconocimiento internacional del autor de Tirano Banderas. Aún considerando la recopilación como la mejor hasta la fecha, expresó su deseo de que ésta se amplíe algún día con la publicación de su epistolario. Tanto De la Concha como De Cuenca expresaron su gratitud a la Xunta de Galicia, que ha contribuido económicamente con la compra de un gran número de ejemplares, lo que ha permitido abaratar el precio de la edición.