La telenovela colombiana se termina con una legión de seguidores tras un inicio que coincidió con el 11-S Betty la fea ya no lo es. Todo el mundo lo esperaba porque la belleza, aunque importe sólo la interior, cuenta mucho en la televisión. El caso es que ayer Antena 3 dio el campanazo final a la Semana Santa con la emisión de un capítulo especial que, ¡magia de la tele!, adelantó la operación retorno de las vacaciones para muchos de sus «fieles».
31 mar 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Armando no daba crédito. El teóricamente guapo de la película, enamorado contra natura de la más fea de la oficina, se quedó paralizado cuando vio a su amor emulando al patito feo: de horror a cisne. Los seguidores -mejor decir fieles- de Yo soy Betty la fea ya lo veían venir porque la estancia de la secretaria-propietaria en Cartagena de Indias hizo milagros en el aspecto de quien, fuera de los platós, es una guapa ex-modelo, Ana María Orozco. Los maquilladores tuvieron que trabajar duro para convertir a la joven actriz en el adefesio que durante 135 episodios conquistó el corazón del rico heredero Armando y de millones de espectadores. Deshacer el enredo no les resultó, por tanto, demasiado difícil. Sólo con quitar el espeluznante, pegajoso e increíble flequillo la chica ganó bastante; por no hablar de las cejas, los mofletes de relleno y el maquillaje. Pero lo cierto es que aparte de la sensación de que estaba cantado lo que iba a ocurrir, los seguidores de Yo soy Betty la fea no quisieron perderse el capítulo. Emociones para todos y conversión en prime time de un producto de sobremesa. Si las audiencias respaldan la iniciativa, incluso puede cundir el ejemplo para vencer a la competencia. Betty ocupa su sitio en la parrilla a pesar de los difíciles comienzos, dos días antes del fatídico 11-S.