Chucho Valdés, pianista Chucho Valdés, genial pianista, está a la cabeza de una excepcional generación de intérpretes cubanos que rompieron los esquemas de la música tradicional de su país buscando nuevas identidades. Pero él, al contrario que muchos de sus colegas, dedició quedarse en la isla, donde afirma que está la fuente de su trabajo.
11 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Recién llegado a su hotel de A Coruña (donde inició su última gira por Galicia), Chucho Valdés se muestra cordial, aunque la conversación comienza un poco atropellada. Mientras intenta responder a la primera pregunta da órdenes de recoger su equipaje. -¿Cómo se inicia en el mundo de la música? -Hubo una herencia de los ritmos que mi padre (Bebo Valdés) creó y de lo que aprendía en la calle o en las ceremonias africanas. Por otra parte, también tengo una formación de conservatorio en la música clásica. -¿En que músicos se ha fijado para aprender? -En Cuba estaban Jesús López, mi papá (Bebo Valdés) o Pérez Prado y luego pianistas como Art Tatum y Thelonious Monk, Ellington, hay muchos. -¿Cuál cree que es el motivo por el que de Cuba salgan tantos y tan buenos músicos? -Es gracias a la herencia de dos potencias rítmicas como son España y África. Esa unión ha producido un ser humano muy rítmico y muy alegre. -Usted toca el piano desde muy joven y en plena juventud se cruza con la Revolución, ¿en qué cree que afectó esta circunstancia al desarrollo de la música cubana? -Propició la facilidad para la enseñanza gratuita y la formación de escuela con la posibilidad de contar con muy buenos maestros. Ayudó al desarrollo de la música cubana, tanto a nivel personal como colectivo. -¿Pero no cree que durante mucho tiempo Cuba sólo proyectó su música más popular? -Todo depende de la demanda. Lo que la gente quería en ese momento eran los ritmos más conocidos, los más bailables, como el chachachá, el mambo o la guaracha. -¿No es contradictorio que el jazz latino naciese en Nueva York? -No creas. Nació en Nueva con músicos cubanos y norteamericanos, pero la raíz común es África. -¿Por qué esa atracción entre músicos cubanos y norteamericanos? -Precisamente por esa raíz africana. En Nueva Orleans se asentaron las mismas etnias africanas que en Cuba y desarrollaron paralelamente ritmos muy similares, como el ragtime y la habanera. -¿Se siente responsable de la evolución del jazz latino a partir de Irakere? -Sí. Todo el mundo habla de un antes y un después de Irakere. -¿Qué recuerdos tiene de aquella época, compartida con músicos excepcionales? -Son unos recuerdos bien bonitos. Fue una etapa en la que todos buscábamos lo mismo. Había una unidad de pensamiento musical muy fuerte. -¿Qué supuso para usted que músicos como Paquito D'Rivera y Arturo Sandoval abandonaran su proyecto para instalarse en EE UU? -Ellos deseaban hacer otras cosas. Desarrollar sus propios proyectos. -¿Continúa con su trabajo en Irakere? -Sí, claro. El grupo cumple el año próximo 30 años y vamos a celebrarlo por todo lo alto, con giras por Europa y Estados Unidos. Trataré que estén todos los miembros fundadores en esta celebración. -Al contrario que otros, usted decide residir en Cuba a pesar de retrasar su lanzamiento internacional. -No estoy de acuerdo. Tengo cuatro nominaciones a los Grammy (ganó tres de ellas) y estoy comprometido con mi trabajo, que consiste en investigar las raíces y desarrollar la música cubana. La fuente de este trabajo está en Cuba.