Tenorio le cantó al aire

MÓNICA LÁZARO SANTIAGO

TELEVISIÓN

No estaba ni el apuntador. El cartel de aforo completo se quedó ayer colgado entre bambalinas. Los finalistas de «Operación triunfo» aterrizaron en Compostela ajenos al calor de sus seguidores. En el aeropuerto de Lavacolla había más policías y micrófonos que fans porque, literalmente, no había ninguno. Tan sólo dos veinteañeras, pactadas, esperaban la llegada de Manu Tenorio, Chenoa y Verónica. Aunque se fueron sumando al carro algunos de los presentes que esperaban la llegada de sus familiares, el fracaso fue rotundo. En el hotel donde se alojaban se repitió la escena. La operación rozó más el desastre que el triunfo.

22 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La escena recordaba más a la abstracción de un cuadro de Kandisky que a la llegada de los chicos de la academia. Los finalistas de Operación triunfo aterrizaron a las 12.45 horas en Lavacolla con las maletas vacías de seguidores. Nadie quiso asomar la cabeza por el aeropuerto para darles la bienvenida. Tan sólo dos veinteañeras, previamente concertadas, hacian las veces de fans pseudohistéricas. En la cuenta de resultados, prensa, policía y organización. Poca fue la presión que tuvieron que soportar Manu Tenorio, Chenoa y Verónica. Algunas preguntas de los periodistas presentes y una docena de autógrafos. Una escena que se repetiría a su llegada al hotel Puerta del Camino de Santiago. Tan sólo un par de adolescentes esperaban para hacerse la foto con sus ídolos. Parcos en declaraciones, los chicos de la academia se vieron además, obligados a cerrar la boca. Responsables de la organización, que no les quitaban ojo de encima, impidieron en todo momento arrancarles las respuestas más esperadas. Mientras Chenoa aseguraba que «res de res» de su supuesto romance con Bisbal, a Tenorio le cortaron las alas cuando saltó a la palestra el nombre de Nuria Fergó. La voz de su representante irrumpió con un rotundo «vale ya». Disciplina Los finalistas de Operación triunfo aterrizaron en Santiago para grabar una de las galas de Luar. Con los precedentes de Vigo y Lalín -todo un éxito en seguidores- era difícil presagiar que la presencia de los tres finalistas en Galicia sería un fracaso. Tras repartir algunos besos entre las trabajadoras del hotel en el que se alojaban, Tenorio manifestó que la academia seguía «una disciplina muy severa, por lo que me costó mucho adaptarme», una opinión que comparte con sus compañeras de gira, aunque según indicaron «es la única forma de aprender».