Grupos y artistas presentan estas semanas sus canciones por toda Europa y preparan próximas visitas a Estados Unidos y Canadá Que Mercedes Peón haya sido finalista de los premios de música de raíz de la BBC no es casualidad. Que mañana Susana Seivane actúe en Escocia, tampoco. Os Cempés acaban de llegar de Noruega, donde han participado en un festival, y Laio tiene conciertos previstos en Estados Unidos para marzo. La programación de los festivales de países europeos como Alemania, Holanda o Bélgica, olvidan de Galicia en sus programaciones. El folk gallego suena cada vez más en el extranjero y empieza a asumir retos necesarios como labrarse una etiqueta propia más allá de lo celta y convertirse en un sector estratégico.
29 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Estos días son muchos los músicos gallegos que se desplazan en avión para cumplir con sus conciertos. La gaiteira Susana Seivane participa mañana en el prestigioso festival Celtic Connections de Glasgow, después de haber actuado la semana pasada en Bélgica y Holanda. En la ciudad escocesa estará acompañada por Mercedes Peón, que entró en los finalistas a los premios de música de raíz de la BBC. De vuelta están Os Cempés, que hace unos días volaron a Noruega para dar dos conciertos, uno de ellos ante los príncipes Haakon y Mette-Marit. La proyección internacional del folk gallego se dispara y los nuevos artistas se suman a las actuaciones en el extranjero de grandes nombres como Milladoiro, Luar na Lubre, Carlos Núñez, Budiño o Berrogüetto. Optimismo El director artístico de la productora Nordesía, Vítor Belho, saluda con optimismo este auge pero cree que es el momento para consolidar una escena que puede convertirse en un sector estratégico que «xenere plusvalías e beneficios para outros sectores». Belho incide en que la música con sello gallego debe trabajarse una denominación de origen que la diferencie de lo que genéricamente se llama «celta»; el hecho de que se identifique siempre España con sonidos flamencos tampoco ayuda a promocionar lo gallego. Para consolidarse como referencia en el exterior, Belho sostiene que primero hay que sentar bases aquí. Revitalizar el Igaem, crear asociaciones de músicos y de promotores, organizar muestrarios de música gallega y acudir a ferias internacionales son algunas de las medidas que propone. «Hai unha certa miopía política», incide, y critica que sólo haya música en «grandes fastos» pero que no sirven como una promoción constante. En todo caso, la excelente acogida del público extranjero a la música gallega certifica que se cuenta con la mejor materia prima.