En el programa no hay tongo. Porque si lo hubiese, Gisela habría seguido. Era la firme apuesta de Nina ante Verónica y está claro que, de haber pucherazo, se hace lo que diga la directora. Eso dará un voto de confianza al programa -se dice que el premio ya está dado a Bisbal- aunque le haya costado el sueño a Gisela. Pero no parece que esta barcelonesa de 23 años tenga serios problemas para el futuro. Su fichaje por parte de la Disney para cantar en la banda sonora de Peter Pan II le abre tantas puertas como sea capaz de contar. Sus fans dirán que es lógico, ya que la chica tiene esa mirada cándida con cuerpo llamativo, una combinación muy de la estética Disney. Sus detractores todavía siguen con las manos en la cabeza ante la elección de los yanquis, sobre todo porque pocas mujeres querrían tener a Gisela de canguro de sus hijos preadolescentes. La chica es melosa, no hay duda, pero también un pelo exagerada -o basta- y se contonea en exceso para cantar nanas. Si a eso se acompaña el estilo de ropa que gasta y la forma de pintarse, pues sale una cantante más de Caribe Mix que de peli para críos ansiosos de experiencias. En cuanto a la voz, no es nada del otro jueves. Un timbre aceptable y algo de gusto se diluyen en sus problemas para seguir la partitura. Que desentona, vamos. No tanto como Verónica (y de ahí que no se explique que siga la de Elche) pero ya no puede estar en el grupo final. Pero Gisela, que estudia canto, claqué y periodismo, que practica la equitación y ve mucho cine, no ha contado con simpatías. Que si voz de pija, que si algo forzada su ingenuidad, que si parece una cantante de feria... Al final, la muchacha está fuera del juego eurovisivo y ya puede hablar por el móvil con los muchos admiradores que a estas alturas seguro que tiene. No en vano está sin pareja, lo que deja abiertas muchas expectativas. Incluso una carrera musical, que la Disney impulsará... ¿hasta el infinito y más allá?