UN ATRACO DE COÑA

La Voz

TELEVISIÓN

FRED PROUSER

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE / OCEAN''S ELEVEN

21 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Quede claro que no es otra de atraco perfecto, tampoco un muestrario de estrellas, ni mucho menos una película para comerse el coco. Simplemente, un divertimento. Dos horas para pasártelo de miedo, aunque tampoco para mazarte el trasero con la risa. Es... Bueno, es Oceasïs Eleven. Hagan juego intentando recuperar el viejo estilo de Hollywood, que es tanto como plegarse el entertainment puro y duro, aunque con clase, la clase que aporta Steven Soderbergh, el que quince años antes filmara Sexo, mentiras y cintas de vídeo y no hace mucho filmes tan dispares como Erin Brockovich o Traffic. Otra vez partimos de la idea de que el atracado es más burro que Platero y los atracadores más listos que Bill Gates. O eso, o la peli sería imposible (como muchas de robos). Cuatro rasgos A partir de ahí tenemos a un montón de personajes bien perfilados sin tener que hacerles una autopsia, simplemente con cuatro rasgos inteligentes. Una trama que suena a disparate, pero que poco a poco el guión reconvierte en fascinante. Una producción que recrea a Las Vegas como el circo perfecto para una payasada de lujo. Una dirección que además tiene la cámara (el propio Soderbergh bajo el pseudónimo de Peter Andrews), y hace maravillas con ella, captando las miradas y las sonrisas como parte fundamental de la historia. Finalmente, la resolución del atraco, una coña que te deja el cuerpo alegre porque el cine es también para relajarse un poco, eso sí, tomaduras de pelo aparte. Quien se quede en la superficie y le baste con sus guapos (Clooney, Pitt y Roberts), allá ellos. Quienes prefieran un entretenimiento heavy, es su oportunidad.