Se presentó en Sitges y la crítica se llevó una sorpresa morrocotuda aunque al estar producida por Coppola, algo no estaba en su sitio. O el autor de El padrino había enloquecido o realmente había algo oculto en el filme de Victor Salva. Resultó que era lo segundo. Dos hermanos recorren el país aunque se aburren bastante. Sus vidas cambian cuando se cruzan en medio de los terribles asesinatos de un extraño ser que se refugia en una iglesia abandonada. Pero entonces comienza la pesadilla. La primera de las tres películas que Coppola apadrinará para MGM-UA, y reconocimiento unánime para el trabajo de Salva. El Bien y el Mal pero con una visión que se aparta de lo convencional en un género que en los últimos años comenzaba a deslizarse por la pendiente de la indiferencia.