Espido Freire estuvo seis meses en Noruega, entre otras cosas para hacer las correcciones de Diabulus in musica, una novela que «concebí» hace una década y en la que trabajó los últimos dos años. Viene encantada de un país que «está siete o diez años por delante de nosotros». Su mente sigue allí y cuenta que la princesa Marta Luisa sale con un escritor, Aribehn, «un chico joven, de mi edad, que publicó un libro de cuentos, Aburrimiento total creo que se titula». Espido es tajante al afirmar que esto no es trasladable a España, donde no sería posible ver al príncipe Felipe con una escritora porque «nunca se ha equiparado la noción de escritora, o escritor, con glamour, con alguien que pueda ser tomado en serio fuera de los círculos estrictamente literarios, o políticos, incluso». Listas y aburridas Apunta que «el único caso que se me ocurre es el de Carmen Posadas, a la que se le criticó por ser una señora de la jet metida a escritora, cuando no es una persona frívola». Insiste en que «las escritoras estamos fuera del mercado carnal por suponer que somos listas y entonces somos aburridas...¡Qué le vamos hacer!». Pero, ¿las escritoras se sienten listas y aburridas? «Cuando salgo por ahí, salgo de copas sin ningún interés cinegético, nunca digo que soy escritora, digo que soy periodista porque sino soy sospechosa: si es escritora y está de copas es que está reuniendo vivencias para luego escribirlas y es alguien que, posiblemente, va corregir tu lenguaje y que no se sabe muy bien en que campo pero sabe mucho y eso inquieta».