Rosa Regás, galardonada con el premio Planeta 2001

RODRI GARCÍA Enviado especial BARCELONA.

TELEVISIÓN

La escritora chilena Marcela Serrano, feminista y de izquierdas, consiguió el segundo puesto Lo importante es el libro, no que el autor sea un «peso pesado» de la literatura. Eso decía José Manuel Lara Bosch antes de conocerse el fallo del Planeta. Lo cierto es que parecía claro que la edición número cincuenta del galardón (con 100 millones de pesetas) necesitaba a un peso pesado de las letras como Rosa Regás. Todo apuntaba hacia hispanoamérica, pues hace tiempo que el ganador no cruzaba el «charco», pero esta previsión se quedó de finalista en la persona de la chilena Marcela Serrano, que vive en México.

18 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El Planeta, el premio literario con mayor dotación en España, cien millones, cumplió ayer años. Una fecha que no se olvidará en la editorial, ni tampoco los asistentes a la cena para festejar el aniversario del galardón y conocer el nombre del ganador de la presente edición. Durante todo el día se mantuvo la tensión y la incógnita acerca de quién se llevaría el dinero y el trofeo, esta vez, de manos del Rey. Tres nombres sonaron con insistencia como favoritos, dos de ellos, de autores de la otra orilla del Atlántico. La chilena Isabel Allende parecía estar a las puertas del premio, igual que el peruano Alfredo Bryce Echenique. Rosa Regás completaba la terna y, al final, hizo que el premio hablase catalán. A decir de algunas malas lenguas, el hecho de que Terenci Moix, Vázquez Montalbán y Pere Gimferrer estuviesen entre el jurado, ayudó a que el galardón del medio siglo se quedase «en casa». Rosa Regás (Barcelona, 1933) empezó en el mundillo del libro poniendo en marcha una editorial, La gaya ciencia, nacida en 1970, un proyecto que no resultó tan provechoso como había pensado. Doctora en Filosofía y Letras, en 1984 fue nombrada traductora de la ONU. Hasta que en 1991 publicó Memoria de Almator, su vida literaria estaba detenida en parte por su relación con el también escritor Juan Benet. En 1994 gana el premio Nadal con Azul. Después llegó una recopilación de artículos en El País -por el que es más conocida- bajo el título Canciones de amor y de batalla. En cuanto a la finalista, sí tuvo que cruzar el charco. Marcela Serrano fue elegida en 1994 en Guadalajara (México) como mejor mujer novelista de Hispanoamérica. Su decidida postura en favor de las mujeres y la política de izquierdas le ha valido reconocimientos y críticas. Ella nació en una familia muy vinculada a las letras, no en vano su padre era el ensayista Horacio Serrano y su madre, la novelista Elisa Pérez Walker. Marcela vivió en París y se vincluló a grupos artísticos. Desde hace diez años, Marcela Serrano reside en México, donde su marido, Luis Maira, es embajador de Chile. Sus títulos no ofrecen dudas: Nuestra señora de la Soledad, Antigua vida mía, Un mundo raro, El albergue de las mujeres tristes, Nosotras que nos queremos tanto (su primera novela, editada en 1991) o Para que no me olvides, todas editadas por Alfaguara. Romper la rutina El Planeta rompió la rutina de otros años en su edición número 50 y, sin variar en lo esencial, hubo cambios. El primero la fecha, marcada por la agenda de los Reyes que asistieron a la ceremonia, «algo muy poco habitual, al tratarse de un acto de empresa», según reconoció el propio José Manuel Lara Bosch. Además de la fecha cambió el lugar: esta vez fue el Museo Nacional de Arte de Cataluña, en el parque de Montjuich. Tampoco es habitual que el ganador del premio Planeta reciba el trofeo (el cheque vendrá más adelante) de manos del Rey como ocurrió este año.