El discurso de Camilo José Cela en la sesión inaugural del congreso volvió a ser noticia ayer. El escritor leyó el martes en el Teatro Calderón prácticamente el mismo discurso que pronunció el 7 de abril de 1997 en Zacatecas, ciudad mexicana donde se celebró la primera edición de este acontecimiento . El periódico El Día de Valladolid publicó sendos textos y la similitud es casi idéntica. El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, rehusó hacer declaraciones a los periodistas que reclamaron una valoración de una de las dos instituciones que organizan el Congreso. Por su parte, Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, restó importancia al comportamiento del Premio Nobel de Literatura. Aseguró que «es difícil» decir «cosas excesivamente originales» sobre el español y la situación de este idioma. «Quiero saber si son idénticos (los discursos de Cela). No los he visto. Sinceramente no he hecho contraste. En cualquier caso, yo creo que es difícil decir cosas excesivamente originales sobre el español y la situación del español. Sin ir más lejos, yo me he estado repitiendo en casi todas las entrevistas, incluida ésta, desde el comienzo del Congreso», aseguró. Por cierto, el escritor gallego no ha recibido ni una peseta por su intervención en un acto que contó con la presencia de los Reyes, además de los presidentes de España, Colombia, Argentina, México y Guinea. Los organizadores del Congreso precisaron que los participantes en el acto institucional «no cobran», a diferencia de los conferenciantes a quienes se encarga un trabajo. Un tradicionalista «Yo diría que Cela es un tradicionalista como Dios manda. Cuantas más semejanzas haya, el discurso será más tradicionalista. No es una observación en absoluto peyorativa», añadió Juaristi. Por otra parte, el director académico del Instituto Cervantes, Antonio Cid, afirmó que le parece «un poco injusto» que se dijera que no se ha hecho nada por la difusión del español, ya que, a su juicio, «se ha trabajado mucho» en este terreno, en respuesta a las palabras de Cela en las que decía que «es doloroso que siendo la nuestra una de las lenguas más hermosas y poderosas y eficaces del mundo, nadie, hasta hoy, se haya preocupado de enseñarla por ahí fuera».