El culebrón en torno a Lucía Etxebarria sigue adelante. La revista Interviú afirma en el número de esta semana que la escritora valenciana se apoderó de «frases literales» de la periodista Elizabeth Wurtzel (autora de la novela Nación prozac) y las embutió en su novela Amor, curiosidad, prozac y dudas, una obra de éxito publicada en marzo de 1997. La novela de Wurtzel -periodista anglosajona que trabaja habitualmente para la revista Rolling Stone- se publicó originariamente en inglés, en 1994, y un año después apareció en Ediciones B la versión castellana. El semanario ha cotejado ambos textos. Escribe Wurtzel en las páginas 96 y 97 de Nación prozac: «Y una noche en que estamos viendo la tele en el salón, con toda la familia (...) yo estoy tapada por un edredón afgano, y noto que su mano se cuela por debajo de la manta, que me sube por debajo de las piernas y que se me mete en las bragas. No intento siquiera detenerle». Etxebarria cuenta en las páginas 239 y 240 de Amor, curiosidad, prozac y dudas: «Y una noche, años después, estábamos mirando la tele en el salón (...) Yo estaba tapada con una vieja manta de viaje a cuadros escoceses y noté que su mano se colaba por debajo de la manta y avanzaba por mis piernas. Sus dedos iniciaron una aventurada incursión por debajo de mis bragas. Y no intenté detenerle». Reparación moral a Colinas Interviú ya había acusado la semana pasada a Lucía Etxebarria de plagiar al poeta leonés Antonio Colinas, acusación que fue rechazada por la escritora y que motivó una demanda contra la publicación. Nada más saltar la noticia, Colinas se dispuso a leer el poemario Estación de infierno, de Lucia Etxebarria, un texto que, según el semanario, contenía coincidencias «literales» con la obra del poeta leonés. Colinas exige una reparación moral consistente en que la escritora reconozca públicamente que utilizó sus versos en Estación de infierno. «Me parece, por ello, que Lucía está mal aconsejada cuando decide litigar con la revista», argumenta el poeta leonés.