La película francesa C''est la vie, un filme de Jean Pierre Améris, que da voz a los enfermos terminales que buscan el último trago de vida, protagonizó ayer la última jornada de la sección oficial del festival de San Sebastián, donde cerró el concurso junto a un absurdo filme de Hong Kong. Améris no ha querido hablar de la muerte en este filme -bien acogido por la crítica-, sino de ese tramo final que va desde que una persona es deshauciada por los médicos hasta que la muerte cae sobre él. Y trata de hacer entender al espectador que durante ese tramo puede haber momentos de vida, de alegría, de felicidad. C''est la vie está inspirada en el libro La muerte íntima que recoge los testimonios de Marie de Hennezel, un psicóloga que prestaba sus servicios en la unidad de enfermos terminales de un hospital. Pero Améris no tenía intención, como resaltó en la conferencia de prensa posterior a la proyección de la película, de rodar en un hospital. No le interesaba esa visión tan dura. En 1998 descubrió que existía un centro de cuidados paliativos en Marsella y se desplazó hasta allí.