La orquesta coruñesa llenó el Palacio de la Ópera en el primer concierto de la temporada Ni Mozart ni Beethoven. La Sinfónica de Galicia eligió la música del siglo XX para estrenar su décima temporada de conciertos. Y llenó el Palacio de la Ópera. Los rusos Chaikovski y Shostakovich abrieron un programa de dos horas dirigido por Víctor Pablo. La guinda la pusieron los sorprendentes dedos de Zimerman. El pianista polaco hechizó A Coruña y mostró el lado más terrorífico de Bartok.
26 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La combinación Sinfónica de Galicia y Zimerman convenció al público en A Coruña. El martes ya no era posible encontrar entradas para la lección de música que dirigió ayer Víctor Pablo. Los aficionados arroparon a la formación y llenaron las más de 1.700 butacas del Palacio de la Ópera. Recién llegado de Berlín, donde ha dirigido a la Sinfónica de la capital alemana, el maestro burgalés condujo a sus músicos en el arriesgado repertorio contemporáneo. Sonaron tres de las mejores partituras del siglo XX: la emotiva Sinfonía número 6 Patética de Chaikovski y los ritmos de la Suite de Jazz número 2 de Shostakovich, que la OSG ejecutó por primera vez en su carrera. Zimerman, que ya había avisado que Bartok pondría los pelos de punta, no defraudó. La estrella del teclado brilló con el Concierto para piano número 3 del húngaro. Director, orquesta y pianista repiten hoy el programa en el Auditorio Nacional de Madrid.